El Barcelona sigue dando bandazos, en una crónica de una muerte casi anunciada. Un equipo que carece de una idea clara de juego, y lo que es más grave, all que parece faltar le pundonor a la hora de afrontar los partidos. Unos días se exhibe fuerte, otros sin alma, otros como una noria a veces arriba otras abajo. Así, imposible ganar nada este año.

Ayer salió al estadio de Montjuic ante la obligación de ganar para mantenerse con una mínima opción de ganar la Liga, que parece más utópica que otra cosa. Enfrente un Mallorca que viene de unos últimos partidos muy sólidos y de hacer otro hito para su historia, meterse en una nueva final de Copa del Rey.

Un primer tiempo inoperante

La primera parte se dibujó como una pachanga de verano, un duelo amistoso o un entreno. El Mallorca estaba bien ordenado, ellos no son los grandes y un empate en Montjuic sabía a victoria, el Barcelona era el obligado. Por su parte, el Barcelona carecía de ritmo, de una idea clara de afrontar el partido y con una velocidad de partido lenta. Lewandoski estaba en el banquillo, era la sorpresa en la alineación. Con Marc Guiu en punta flanqueado por Lamine Yamal y Joao Félix la delantera azulgrana promediaba 19 años de media.

Guiu no encontraba el acomodo entre centrales, Yamal no encaraba y, Rapinha, se iba lesionado en la primera parte, así, mal pintaba la cosa. Rapinha al menos propició un penalty que, Gundogan, que ayer hizo su peor partido en el Barcelona, erró.

Lo único brillante en la primera parte fue ver a un jóven Cubarsí que recuerda a los primeros tiempos de Puyol, y que pinta igual de bien que el mítico central. Otro talento de oro para el Barcelona.

El Barcelona se reactiva

En la segunda mitad apareció Lewandowski en el campo, también Vítor Roque. Poco a poco el equipo azul grana fue encontrando el área mallorquinista y la velocidad de juego subía. Así y todo, el Mallorca también tenía alguna ocasión.

El Barcelona conectaba poco a poco con mayor velocidad y en las contras Vítor Roque metía una marcha más, algo que contagió al equipo. Yamal también intentaba el encare y el disparo más que en la primera mitad y en una de ellas llegó el premio.

El joven de 16 años conectaba un disparo con un arco perfecto que ponía el balón, casi por la escuadra en el fondo de la red. Nuevamente los jóvenes sujetando al Barcelona. El gol llegaba a veinte minutos del final y ya sólo había que calmar el juego y dejar que el crono hiciera el resto. Victoria por la mínima y ahora las miras puestas en Nápoles pero el Barcelona, sigue sin carburar.


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Daniel Guillén Pérez - @DaniGuillen23
Redactor digital especializado en deportes, más concretamente en automovilismo, fútbol y ciclismo.

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