El problema de los Yankees de Nueva York en los dos primeros encuentros de la Serie Divisional no ha sido únicamente los errores defensivos, sino la incapacidad para construir una ofensiva capaz de responder ante el pitcheo de Tampa Bay.
Después de 18 innings, Nueva York apenas ha podido fabricar dos carreras, ambas gracias a Ben Rice, mostrando una cara preocupante para un lineup que llegó a octubre con aspiraciones de campeonato.
En el Juego 1, los Yankees fueron limitados a apenas un hit por el cuerpo de lanzadores de los Rays, en una actuación que terminó con victoria de Tampa Bay por 1-0. Drew Rasmussen fue el principal responsable de la exhibición, al trabajar ocho entradas en blanco, permitir únicamente un imparable y ponchar a 10 bateadores.
Ese único hit salió del bate de Austin Wells, quien conectó un doble en el octavo episodio para romper el no-hitter de Rasmussen. Sin embargo, la amenaza terminó inmediatamente después, cuando Wells fue puesto out intentando convertir el batazo en un triple.
El resultado fue histórico por el lado negativo, pues fue la menor cantidad de hits conseguida por los Yankees en un juego de postemporada en la historia de la franquicia.

Los Yankees de Nueva York siguen sin encontrar respuestas en la Serie Divisional
Aunque Nueva York consiguió aumentar su producción ofensiva en el Juego 2, los números continúan siendo alarmantes. Los Yankees terminaron con solo cuatro hits y dos carreras, ambas producidas por Ben Rice mediante cuadrangulares solitarios.
El inicialista fue prácticamente la única fuente de peligro constante para una alineación que volvió a tener enormes dificultades para generar peligro.
Rice apareció por primera vez en la cuarta entrada. Ante Freddy Peralta, conectó un cuadrangular que igualó momentáneamente el encuentro y representó la primera carrera de los Yankees en toda la Serie Divisional.
Posteriormente, en el octavo capítulo, castigó al relevista Ian Seymour con otro vuelacerca solitario para acercar a Nueva York 5-2. Ese terminó siendo el marcador definitivo.
Si no fuera por Ben Rice, los Yankees todavía no habrían anotado ninguna carrera después de 18 innings ante los Rays.
El contraste resulta especialmente llamativo porque Nueva York había comenzado la postemporada con una ofensiva mucho más productiva. En la Serie del Comodín, contra los Medias Rojas de Boston, los mulos anotaron 18 carreras en los dos compromisos que necesitaron para avanzar. Sin embargo, frente a Tampa Bay se han encontrado con un escenario completamente distinto.
Ahora los Yankees regresarán al Bronx con la obligación de cambiar completamente la historia. Tampa Bay domina 2-0 la serie y está a una victoria de avanzar a la Serie de Campeonato de la Liga Americana.






