Lo que comenzó como un proyecto con aspiraciones de regresar a la postemporada terminó convirtiéndose en una de las mayores decepciones de las Grandes Ligas. Los Mets de Nueva York llegarán al receso del Juego de Estrellas con récord de 40 victorias y 57 derrotas, su peor primera mitad de campaña en 31 años y la más negativa en una temporada completa desde 1993.
Las expectativas eran elevadas luego de una importante inversión en la pretemporada y de varios movimientos realizados por la gerencia encabezada por David Stearns, sin embargo, la realidad fue muy distinta. El club no ha logrado encontrar estabilidad, sufriendo numerosas lesiones y viendo caer el rendimiento de varias de sus principales figuras.
A tal punto llegó la debacle que la directiva optó por despedir a Carlos Mendoza del puesto de dirigente el pasado 26 de junio. En ese sentido, Andy Green asumió de forma interina, pero el equipo tampoco consiguió reaccionar y llegó al descanso con marca de 6-10 bajo su mando.
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Mets de Nueva York sin levantar cabeza
Uno de los principales factores que explica la debacle de los Mets de Nueva York fue la imposibilidad de contar con su alineación completa durante gran parte del calendario. Francisco Lindor, Juan Soto, Francisco Álvarez, Jorge Polanco, Marcus Semien y Luis Robert Jr. acumularon varios compromisos de ausencia.
La ausencia más sensible fue la de Lindor. El campocorto puertorriqueño permaneció fuera de acción por más de un mes y apenas regresó recientemente. Aunque en su vuelta comenzó a aportar ofensivamente, todavía refleja las secuelas de una campaña complicada, con promedio de .216 y OPS de .671 en sus primeros 40 compromisos.
Tampoco ha ayudado que otros peloteros llamados a liderar la ofensiva estuvieran lejos de su mejor versión. Bo Bichette, por ejemplo, llega al Juego de Estrellas bateando apenas .255, muy por debajo de los números que había mostrado el resto de su carrera.
En el pitcheo tampoco aparecieron las respuestas esperadas. La efectividad colectiva aumentó respecto al año anterior y varios brazos importantes quedaron por debajo de las expectativas. Freddy Peralta, adquirido para encabezar la rotación, registró la peor efectividad de su carrera hasta este punto de la temporada (4.66), mientras que Devin Williams tampoco logró consolidarse como un cerrador dominante.
La temporada aún ofrece margen para reaccionar, especialmente con el regreso de Francisco Lindor, pero después de firmar la peor primera mitad de la franquicia en más de tres décadas, los Mets de Nueva York necesitarán mucho más que el regreso de sus figuras para transformar la campaña y enrumbarse en la División Este de la Liga Nacional.






