Una España que ha dejado dudas se mide a una Austria sobre el papel inferior en dieciseisavos
España llega a la primera ronda eliminatoria con sensaciones agridulces y generando una cierta falta de seguridad debido al juego de los partidos de grupo y, sobre todo, por cómo llega el bloque a nivel físico. Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay fueron sus compañeros de grupo y sólo ante Arabia Saudí se vio a una España reconocible y, de hecho, muy gratificante ya que tuvo que adoptar un registro de juego algo diferente al que suele realizar al enfrentarse a una defensa muy cerrada y líneas muy juntas.
La constante apertura a bandas, lluvia de centros desde los laterales, proliferación de disparos desde fuera y un ritmo de juego más rápido fue un golpe sobre la mesa de los de Luís de la Fuente. Los pupilos del entrenador riojano aprendieron la lección que habían sufrido ante Cabo Verde donde la defensa cerrada a ultranza y organizada de manera sobresaliente hizo que España se exhibiera inerte de opciones pese a su calidad.
Pero frente a Uruguay se repitió la circunstancia del primer día. Nuevamente España jugaba por debajo de la velocidad de balón que acostumbra y su posesión de balón era mucho menos incisiva de lo que suele ser habitualmente. La característica más fundamental de esta España es la mezcla equilibrada de posesión y verticalidad, y ninguna de ambas estuvo presente ante Uruguay ya que, aunque hubo posesión, la baja velocidad de juego y el esquema uruguayo dejaron sin influencia tal posesión.
Austria será la piedra de toque
Huelga decir que en fase eliminatoria, quien pierde marcha para casa pero, incluso en el caso de pasar, para España la cita ante Austria debe ser una piedra de toque de cara al resto de Mundial. La Roja llega lastrada físicamente con lesiones como la de Nico Williams, Yeremi Pino, Víctor Muñoz y otros jugadores que, si bien no están en el dique seco, han sufrido una campaña con lesiones, este podría ser el caso de Rodri o Lamine Yamal, quien a pesar de todo está exhibiendo un nivel aceptable. No así es el caso del mediocampista del Manchester City.
Pese al tema físico, España tiene jugadores sobradamente talentosos para anteponerse a la situación y recobrar su identidad de juego y operativa hasta que el bloque termine de engranar correctamente. El partido con Austria es el propicio para volver a entonarse y desarrollar ese fútbol de posesión y vertical, con una buena velocidad de balón y un esquema muy abierto en bandas que hace que tanto en combinación por dentro como abriendo el juego a bandas España sea igual de letal.
Austria por su parte, aunque claramente inferior a España, es una selección con una idea de juego también muy clara. Los centroeuropeos siempre realizan una propuesta de partido muy física, que en el momento actual de España le viene bastante mal a La Roja. Además de ello, son atrevidos y aportan una intensidad de juego siempre alta, con una defensa fuerte y líneas juntas, pero sin olvidarse de atacar.
Por parte española se espera una alineación sin muchas variantes. Quizá la entrada de Pedro Porro o Mikel Merino en el once pero siguen siendo dudosos como novedades en la alineación inicial pero eran los que más estaban sonando para ello.
Así las cosas, España tiene una prueba más que interesante esta noche para recuperar sensaciones, pero con el peligro de que, en estas alturas de Mundial, si pierdes, te vas a casa.








