La noche del jueves en el Progressive Field, cada de los Guardianes de Cleveland, estuvo marcada por la actuación de Parker Messick en la que rozó la historia y casi consiguió algo nunca visto en la historia de la franquicia para un lanzador zurdo.
El firmó la mejor apertura de su corta carrera en las Grandes Ligas al dominar durante ocho entradas completas a los Orioles de Baltimore, quedando a tan solo tres outs de concretar un No-Hitter.
Durante ocho episodios sin permitir hits, el zurdo se mantuvo dominando con rodados y elevados a sus rivales, sin mayores complicaciones, incluyendo nueve ponches. Apenas concedió dos boletos y se mostró extremadamente dominante, ilusionando en cada capítulo a los presentes.
El derecho inició el encuentro dando señales de que podría ser una noche larga para él, otorgando boleto al primer bateador, pero rápidamente se ajustó y retiró a los siguientes 15 rivales consecutivos. A partir de allí, su dominio fue total, respaldado también por una defensa sólida que mantuvo el sueño vivo hasta el último inning.

Parker Messick vivió un sueño de No-Hitter
Luego de ocho entradas rozando la perfección y la expectativa creciendo en el estadio, Parker Messick volvió al montículo para intentar completar el No-Hitter. Sin embargo, el primer bateador de la entrada, Leody Taveras, conectó un sencillo hacia el jardín derecho en el primer lanzamiento, rompiendo de inmediato la hazaña.
El batazo superó al segunda base, Juan Brito, pese a que se deslizó de cabeza para intentar mantener el juego sin hits. El siguiente, Blaze Alexander sumó otro imparable y obligó al cuerpo técnico a retirar a Messick tras 112 lanzamientos.
Aunque el No-Hitter se perdió, la actuación no dejó de ser una de las más destacadas en el tiempo reciente para un serpentinero de Cleveland. Messick se quedó a apenas tres outs de lograr el primer No-No de la organización desde 1981, cuando Len Barker lanzó Juego Perfecto. Además, habría sido el primer zurdo en la historia del equipo en conseguirlo, lo que añade dimensión al logro.
Cleveland mantiene la actual sequía más largas sin No-Hitters en las Grandes Ligas y aunque ha tenido intentos cercanos en los últimos años, no se ha conseguido.






