Familias con presencia múltiple en la NBA han sido parte del paisaje histórico de la liga, pero los vínculos entre primos ofrecen una perspectiva particular sobre cómo la cercanía generacional y afectiva puede influir en el desarrollo profesional de los jugadores. Esta recopilación presenta casos recientes y pasados que evidencian cómo estos lazos han impactado el rendimiento, la narrativa y la trayectoria de varios atletas.
Shai Gilgeous-Alexander y Nickeil Alexander-Walker
Nacidos con apenas 52 días de diferencia, crecieron juntos en Toronto. Ambos llegaron a la NBA y se consolidaron como figuras destacadas. Shai fue nombrado Jugador Más Valioso en 2025 con Oklahoma City Thunder, promediando 32.7 puntos por partido. Nickeil, actual jugador de Atlanta Hawks, se ha posicionado como defensor perimetral, con promedios de 9.4 puntos y 2.7 asistencias en la temporada 2024-25. Su enfrentamiento en las Finales de la Conferencia Oeste de 2025, donde OKC ganó el Juego 4 por 128-126, reflejó la intensidad competitiva entre familiares.
Jabari Smith Jr., jugador de Houston Rockets, comparte parentesco con Kwame Brown, quien fue la primera selección del Draft en 2001. Brown disputó 13 temporadas en la liga, con promedios de 6.6 puntos y 5.5 rebotes. Smith Jr., seleccionado tercero en el Draft de 2022, ha iniciado 155 partidos, con promedios de 13.3 puntos y 7.6 rebotes, y fue incluido en el All-Rookie Second Team.

Kevon Looney y Nick Young
Primos por vía materna, coincidieron en Golden State Warriors durante la temporada 2017-18, logrando el campeonato ese año. Looney ha sido parte de cuatro títulos entre 2015 y 2022, con promedios de 5.9 puntos y 5.8 rebotes en postemporada. Young, conocido como “Swaggy P”, jugó 14 temporadas y promedió 11.4 puntos. Su vínculo familiar se reflejó en la química del equipo durante su etapa compartida.
Tobias Harris y Channing Frye
También comparten parentesco por línea materna. Harris ha disputado 14 temporadas, con un promedio de 16.6 puntos, y fue seleccionado al All-Star en 2024 como jugador de Detroit Pistons. Frye, retirado en 2019, jugó 13 temporadas, con promedios de 9.0 puntos y 41% en tiros de tres puntos. Ambos coincidieron en Orlando Magic y fueron traspasados simultáneamente a Los Ángeles en 2018.
Vince Carter y Tracy McGrady
Quienes compartieron equipo en Toronto Raptors entre 1998 y 2000, descubrieron su parentesco en una reunión familiar. Carter jugó 22 temporadas, con ocho participaciones en el All-Star y un promedio de 16.7 puntos. McGrady, con siete selecciones al All-Star, promedió 19.6 puntos en su carrera. Su relación familiar se reveló cuando se supo que la abuela de Carter era hermana del abuelo de McGrady.
Danny Green y Gerald Green
Ambos conocidos por su capacidad atlética y tiro exterior, también son primos. Danny Green ganó tres campeonatos con San Antonio Spurs, Toronto Raptors y Los Ángeles Lakers, con promedios de 8.7 puntos y 39% en triples. Gerald Green, ganador del concurso de clavadas en 2007, promedió 9.1 puntos en 14 temporadas.
Jonathan Kuminga y Emmanuel Mudiay
De origen congoleño, representan el crecimiento de la presencia africana en la NBA. Kuminga, seleccionado séptimo en el Draft de 2021 por Golden State Warriors, promedió 16.1 puntos en la temporada 2023-24 y ganó un campeonato en su año de novato. Mudiay, también séptimo en el Draft de 2015, jugó seis temporadas con promedios de 10.5 puntos. Kuminga ha señalado a Mudiay como referente para los jóvenes africanos que aspiran a llegar a la liga.
Tyrese Haliburton, Jalen Suggs y Eddie Jones
Conforman un trío de primos que conecta distintas generaciones. Haliburton, base de Indiana Pacers, promedia 20.1 puntos y 10.9 asistencias. Suggs, jugador de Orlando Magic, registró 12.6 puntos en la temporada 2024-25. Eddie Jones, tres veces All-Star en los años noventa, promedió 14.8 puntos en 14 temporadas. Aunque no compartieron equipo, Jones ha sido mentor para sus primos más jóvenes, quienes crecieron en Oshkosh y Minneapolis.
Estos vínculos familiares han aportado historias que complementan el relato competitivo de la NBA, mostrando cómo la cercanía entre primos puede influir en el desarrollo profesional, la motivación y la cultura del baloncesto en distintos contextos geográficos y generacionales.
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