Los New York Knicks siguen apostando fuerte por su núcleo estelar. En una jugada que reafirma su ambición por conquistar el trono del Este, Mikal Bridges firmó una extensión de contrato por 4 años y $150 millones de dólares, sellando así su compromiso con el equipo que lo llevó a disputar su primera final de Conferencia en un cuarto de siglo.
La operación, confirmada por sus agentes Sam Goldfeder y Jordan Gertler de Excel Sports Management (vía ESPN), contempla una opción de jugador para la temporada 2029-30 y una cláusula de intercambio, además de impedir que el alero sea traspasado durante los próximos seis meses.
Más allá de las cifras, el gesto de Bridges habla de visión colectiva: aceptó un ligero descuento respecto al máximo de extensión permitido ($156 millones), permitiendo así que la franquicia conserve flexibilidad salarial para seguir fortaleciendo una plantilla que ya es protagonista.
El impacto de Mikal Bridges en Knicks
El impacto de Mikal Bridges en su primer año con los Knicks fue inmediato. En los 82 partidos de la temporada regular, promedió 17.6 puntos, 3.2 rebotes y 3.4 asistencias, siendo el único jugador de toda la NBA en superar los 3,000 minutos disputados. También fue clave en el costado defensivo.
Con un promedio de 37.0 minutos por juego, alcanzó su mejor marca personal, manteniendo además una impresionante racha: jamás se ha perdido un partido en su carrera.

El acuerdo con Bridges, sumado a la extensión firmada por Jalen Brunson en la pretemporada de 2024, posiciona a los Knicks con un balance ideal entre talento y estructura financiera. Nueva York puede ahora operar con margen bajo ambos límites salariales, una ventaja que les abre nuevas puertas en un mercado limitado.
Los movimientos de NY
A pesar de tener poco espacio para maniobrar en la agencia libre, el equipo ha sido astuto: incorporó al ex Sexto Hombre del Año de los Jazz, Jordan Clarkson, vía waivers, y sumó al alero Guerschon Yabusele con un contrato cercano a la excepción de nivel medio. Son refuerzos que apuntan a mejorar la profundidad de un plantel que se quedó corto en rotaciones durante los Playoffs.
Pero, más allá de nombres, el foco se posa ahora en el banquillo: El recién llegado Mike Brown será el encargado de extraer el máximo potencial de un equipo que se quedó a dos victorias de las Finales de la NBA, en una Conferencia Este debilitada y abierta a nuevas hegemonías.

Con Mikal Bridges, Brunson, Karl-Anthony Towns y compañía al mando, Nueva York no solo sueña: construye, pieza por pieza, un futuro que ya se empieza a sentir en el presente y que tiene un solo objetivo: el título de la NBA.
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