Racing Bulls ha mostrado en lo que va de temporada una gran solvencia pese a subidas y bajadas de rendimiento
El equipo de Faenza, a lo largo de varios años se ha consolidado por derecho propio como una escudería marcadamente de la zona media. Pese a que hay años mejores y peores, la tendencia ha sido esa. Hace tiempo que ya no es considerado uno de los equipos netamente de abajo de la parrilla. Obedeciendo esa reputación ganada con mucho trabajo, este año, al menos por el momento, se establece séptimo en el Mundial de Constructores y ha mostrado una buena competitividad en pista pese a un rendimiento algo irregular y algo tendente a cómo la pista se ajusta a su monoplaza.
Otro punto que ha influido en el desempeño de los de Faenza en la temporada ha sido el baile de pilotos de su escudería madre, Red Bull, que, por ende les afecta a ellos. Racing Bulls comenzó el año con Isack Hadjar y Yuki Tsunoda al volante de sus coches y, el bajo rendimiento de Liam Lawson en Red Bull provocó que Tsunoda pasara a correr para Red Bull desde Japón y Lawson pasara a la disciplina de Faenza.
Rendimiento irregular pero una tendencia hacia arriba
La temporada empezó mal para la escudería italiana. Primeras carreras con el culebrón Lawson de por medio, pese a ello, los puntos no tardaron en llegar. Dentro del “trastorno” del cambio de pilotos, por lo menos Lawson ya conocía el equipo luego de haber pilotado con ellos en 2024. Por su parte Isack Hadjar también tuvo un comienzo de año complicado, con un buen mazazo en la misma primera carrera tras estrellar el coche en la vuelta de formación.
Los primeros puntos se hicieron realidad en la segunda carrera y se repitieron en Japón. La “gira” asiática le fue de perlas a la escuadra italiana sumando siete puntos y con un Hadjar que, carrera a carrera se veía que ganaba en confianza y desempeño.
Cada carrera era muy distinta en cuanto a rendimiento y, se veía que al menos por el momento, es un coche muy sensible al tipo de circuito habiendo carreras en las que ninguno de los dos entran en puntos y les costaba llegar a Q3… Y otros en los que incluso superaban en rendimiento a sus hermanos mayores, los Red Bull.
Esta irregularidad queda más evidenciada en carrera, ya que, en clasificación, de las 14 carreras, en 13 si han conseguido posicionar alguno de sus dos coches en la Q3. Ciñéndonos a este último aspecto, la velocidad a una vuelta, esa buena regularidad en este aspecto y mejora se ha notado no sólo en el número de clasificaciones a Q3, sino también en el gap respecto a los líderes. Su distancia con McLaren a principio de año se situaba entre +0.7- 0.9 seg. Mientras que en las últimas carreras ese margen se ha reducido a los +0.5 – 0.7 seg.
Pocas novedades en concepto de mejoras
Por el momento, y visto que les va relativamente bien y que hay que centrarse en 2026, Racing Bulls ha implementado pocas mejoras ostensibles a su monoplaza en lo que va de campaña. La carrera de Imola, cita de casa para ellos y uno de los circuitos donde la mayoría de equipos introdujo mejoras fue el único punto clave para implementar un paquete serio de mejoras de los de Faenza.
Un nuevo fondo plano y rediseño mejorado de la carrocería principal además de rediseño del difusor, esas fueron las mejoras. Orientadas al objetivo de conseguir un coche más “noble” en curva rápida, mejorar el agarre trasero del conjunto.
En definitiva el rendimiento de Racing Bulls está siendo bueno llegados a mitad de temporada, se podría decir que están, en su zona. Séptimos en Constructores, a sólo diez puntos de mejorar sus números de 2024 y con Isack Hadjar y Liam Lawson con 21 y 12 puntos respectivamente y en una inercia al alza. Parece que será una tranquila y buena temporada para los de Faenza antes de afrontar la temporada clave de 2026.







