La carrera de Max Scherzer sumó otro capítulo trascendental en su camino al Salón de la Fama de Cooperstown en la noche del pasado miércoles. El veterano de los Azulejos de Toronto alcanzó la cifra de 3.500 ponches y se convirtió en apenas el undécimo lanzador en la historia de MLB en llegar a ese exclusivo registro, una marca que confirma su lugar entre los mejores pitchers de todos los tiempos.
El logro llegó durante el encuentro entre Toronto y los Phillies de Filadelfia en el Rogers Centre. Scherzer estaba apenas regresando de la lista de lesionados, tras recuperarse de una tendinitis en el antebrazo derecho y una inflamación en el tobillo izquierdo, y necesitaba apenas un ponche para alcanzar la histórica marca. El primer bateador que enfrentó fue Kyle Schwarber y no desaprovechó la oportunidad. Con cuenta de 1-2, el derecho lo retiró con un cambio de velocidad de 86 millas. Inmediatamente levantó el brazo mientras los aficionados se ponían de pie para reconocer el momento.
Aunque la noche no terminó de la mejor manera para el experimentado serpentinero, el hito quedó grabado en los libros. El experimentado serpentinero ponchó también a Trea Turner y finalizó su presentación con cuatro abanicados en 3.1 entradas de trabajo, elevando su total vitalicio a 3.503.
TAMBIÉN PUEDES LEER: Jesús Luzardo se impuso al futuro Salón de la Fama, Max Scherzer

Max Scherzer en lo más alto de la MLB
Llegar a 3.500 ponches es una de las barreras más difíciles para cualquier lanzador. Antes de Max Scherzer, únicamente diez pitchers habían alcanzado ese número. La lista está encabezada por Nolan Ryan, líder histórico con 5.714 abanicados, seguido por Randy Johnson, Roger Clemens, Steve Carlton, Bert Blyleven, Tom Seaver, Don Sutton, Justin Verlander, Gaylord Perry y Walter Johnson.
Dentro de ese grupo, Scherzer tiene una particularidad de ser el único lanzador que alcanzó los 3.500 ponches en menos de 20 temporadas en las Grandes Ligas. Esa eficiencia refleja el dominio que ejerció durante gran parte de su carrera, especialmente en sus años con los Tigres de Detroit y los Nacionales de Washington.
Además, entre los pitchers activos, solamente Justin Verlander posee más ponches que él. Ambos han protagonizado una de las rivalidades más destacadas entre lanzadores de la era moderna.
Más allá de la cifra redonda, el legado del hoy abridor de los Azulejos ya luce prácticamente completo. El Acumula tres premios Cy Young, ocho selecciones al Juego de Estrellas, más de 220 victorias, dos títulos de Serie Mundial y ahora una posición privilegiada entre los máximos ponchadores de todos los tiempos.
A sus 41 años continúa agregando estadísticas a una hoja de vida que ya es digna de Cooperstown. De hecho, diversos análisis y proyecciones lo consideran desde hace tiempo como uno de los futuros miembros del Salón de la Fama, un reconocimiento respaldado por su dominio sostenido durante casi dos décadas en el mejor béisbol del mundo.






