La temporada baja de Grandes Ligas cerró este sábado uno de los capítulos más esperados el mercado de agentes libres con la sorpresiva firma de Luis Arráez con los Gigantes de San Francisco.
Tras meses de especulación sobre su futuro, donde parecía que el venezolano podría asegurar un contrato multianual, la realidad fue una totalmente distinta y es que el tres veces campeón de bateo cerró un acuerdo de un año por 12 millones de dólares, una cifra considerablemente menor a lo que proyectaba Spotrac al inicio del mercado.
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Luis Arráez buscará elevar su valor con Gigantes de San Francisco
A lo largo de la temporada baja, los analistas debatieron intensamente sobre el valor real de Luis Arráez en medio de la incertidumbre y la falta de ofertas. Mientras algunas proyecciones sugerían un contrato multianual en el rango de los 80 a 90 millones, el definitivo que terminó aceptando fue considerablemente menor. Esto respondió tanto a su rendimiento ofensivo en 2025, en el que su impacto con el madero estuvo por debajo de las expectativas, como a las dudas defensivas que han acompañado su carrera, especialmente en la segunda base.
San Francisco no es un mercado tradicionalmente barato, pero en este invierno la lógica presupuestaria y la estrategia del club los llevó a apostar por un contrato de corto plazo y riesgo limitado. La adquisición de un bateador de contacto premium para los Gigantes representa una pieza que puede equilibrar una alineación que a menudo depende de poder más que de consistencia al bate.

Con el contrato firmado, Luis Arráez tiene ahora una de las oportunidades más claras para revalorizar su mercado. A sus 28 años y con una carrera exitosa como bateador de contacto, “la Regadera” entrará a la temporada 2026 con la posibilidad de demostrar que su habilidad para poner la pelota en juego se traduce en una producción tangible para los equipos, cosa que ha sido históricamente discutida desde el inicio de su trayectoria.
En definitiva, mientras que el contrato no cumplió con las expectativas económicas de muchos, la narrativa que se construye alrededor de la próxima temporada en San Francisco puede ser el trampolín perfecto para Luis Arráez.






