Este martes se confirmó que Jurickson Profar, jardinero de los Bravos de Atlanta, será suspendido por 162 juegos, lo que equivale a toda la temporada regular 2026, tras dar positivo por segunda vez en una prueba antidopaje hecha como parte de la rutina de la MLB antes del arranque de la campaña.
La sanción de 162 partidos se aplica porque se trata de una segunda violación de las reglas de sustancias prohibidas bajo el programa antidopaje de MLB. La primera ocurrió en la temporada 2025, cuando fue suspendido 80 juegos tras dar positivo por gonadotropina coriónica (hCG), una sustancia que puede estimular la producción de testosterona. Ese castigo lo apartó de la primera mitad de la temporada pasada y regresó en julio para contribuir con un .245 de promedio, 14 jonrones y 43 carreras impulsadas en 80 juegos.
Ahora, con esta segunda suspensión, las consecuencias para los Bravos de Atlanta pesan en cantidad. El equipo tenía planes de que el curazoleño fuera uno de los pilares ofensivos en 2026, especialmente luego de que se perdiera gran parte de la zafra anterior. Su ausencia obliga a la organización a reestructurar la alineación y pensar en nuevas asignaciones de roles ofensivos.
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¿Cuánto pesa la baja de Jurickson Profar para Bravos de Atlanta?
Los Bravos de Atlanta ahora deberán buscar opciones alternativas para cubrir el espacio de quien se proyectaba para ser el bateador designado de todos los días, tras la salida de Marcell Ozuna. Con jugadores como Eli White o incluso posibles llamadas desde las menores, el cuerpo técnico tendrá que ajustar elementos para mantener la competitividad mientras cuenta con estrellas en plenitud física como Ronald Acuña Jr., Michael Harris II, Austin Riley y otros.
Para la carrera de Jurickson Profar, el golpe es aún más duro. A sus 33 años, perder una temporada completa en el tramo final de un contrato de tres años y 42 millones de dólares significa renunciar a su salario de 15 millones de dólares para 2026 y enfrentar un posible final de carrera, dependiendo de cuánto riesgo estén dispuesto a asumir otros equipos interesados en su talento.
La decisión de la MLB de imponer una sanción máxima de 162 partidos se fundamenta en la clara determinación de mantener la liga alejada de sustancias prohibidas que mejoren el rendimiento de forma “ilegal”. Ahora que Jurickson Profar peca de reincidente, pues la suspensión se volvió todavía mayor que la primera vez.






