Los Yankees de Nueva York recibieron buenas noticias este martes, en medio de la temporada muerta, con respecto al estado de la recuperación de Carlos Rodón, uno de sus abridores estelares que ha estado avanzando de acuerdo al plan trazado por el cuerpo médico y el staff de pitcheo.
El zurdo ya alcanzó uno de los primeros hitos importantes de su rehabilitación tras el procedimiento en el codo al que fue sometido en octubre, un paso que comienza a despejar dudas sobre su disponibilidad de cara al próximo año de la MLB.
Ya retomó el proceso de lanzar, una fase inicial pero fundamental dentro de cualquier programa de recuperación. En estos momentos, el enfoque está puesto priorizar la mecánica, el control del movimiento y la respuesta del codo al trabajo progresivo. El plan contempla sesiones controladas, con distancias cortas y un número limitado de lanzamientos, evitando cualquier tipo de sobrecarga.
Para los Yankees de Nueva York, el hecho de que Carlos Rodón haya comenzado esta etapa antes que en la pasada temporada baja representa una diferencia significativa. El margen de tiempo adicional permite manejar su carga de trabajo con mayor cautela y sin urgencias, algo que resulta especialmente valioso considerando el historial reciente de lesiones del lanzador y la exigencia que supone el calendario.

Carlos Rodón se prepara para el 2026
La evolución del zurdo ofrece mayor claridad en torno a la rotación abridora. Está claro que se trata de uno de los brazos con mayor relevancia en el plantel, siempre y cuando logre mantenerse saludable, por lo que su presencia en la rotación junto con Max Fried, Gerrit Cole y Luis Gil es fundamental para mantener el quinteto como uno de los mejores de toda la liga.
El enfoque del club ha sido claramente conservador. No existe interés en acelerar plazos ni en forzar etapas del proceso, incluso si las sensaciones del lanzador son positivas. Cada fase del programa está diseñada para evaluar la respuesta del brazo antes de aumentar la intensidad, una fórmula que busca minimizar riesgos y maximizar la probabilidad de contar con Carlos Rodón en plenitud durante al menos la segunda mitad de la fase regular.
De cara a los entrenamientos primaverales, el escenario es moderadamente optimista. Si no surgen contratiempos, el siniestro de 33 años podría integrarse al grupo de lanzadores permitiendo al cuerpo técnico ajustar su carga de trabajo progresivamente. Esto le daría a los Yankees de Nueva York una pieza más definida dentro de su rotación, algo que resultará clave en la construcción del roster para 2025.






