En una noche que quedará grabada en la memoria de los aficionados de Philadelphia, Bryce Harper añadió un logro que faltaba en su brillante trayectoria en las Grandes Ligas.
La superestrella de los Phillies de Philadelphia completó el primer ciclo de su carrera durante la contundente victoria de su equipo 15-3 sobre los Mets de Nueva York, convirtiéndose además en el undécimo jugador en la historia de la franquicia en alcanzar esta rara hazaña.
Harper necesitó apenas cinco entradas para completar la combinación de sencillo, doble, triple y cuadrangular. El batazo que abrió el camino fue un jonrón solitario en la primera entrada ante el abridor Freddy Peralta. Más tarde conectó un doble y posteriormente un sencillo en el tercer episodio, uno en el que los Phillies fabricaron ocho carreras para inclinar rápidamente el encuentro a su favor.
El batazo final llegó en el quinto inning, cuando conectó una línea hacia el jardín izquierdo y no dejó de correr hasta deslizarse en la tercera base para completar el ciclo.
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Bryce Harper y un ciclo poco común para un slugger de poder
Lo que hace todavía más llamativo este ciclo es el perfil ofensivo de Bryce Harper. A lo largo de su carrera, el dos veces Jugador Más Valioso ha sido reconocido principalmente por su capacidad para producir extrabases mediante cuadrangulares y dobles, no por acumular triples.
El béisbol moderno favorece jugadores de poder capaces de castigar la pelota por encima de las cercas, mientras que los triples suelen estar asociados con peloteros de gran velocidad o especialistas en conectar líneas hacia los espacios.
Harper se ha caracterizado por su fuerza ofensiva y no por generar este tipo de conexiones con frecuencia.
Por esa razón, el batazo que completó la hazaña tuvo un valor especial. Más allá de la conexión en sí, el inicialista mostró la intensidad que lo ha caracterizado toda su carrera, corriendo a máxima velocidad desde el momento en que la pelota salió del bate hasta llegar a la antesala.
Además, la noche adquirió una dimensión todavía más extraordinaria por la actuación de Kyle Schwarber, quien conectó tres cuadrangulares en el mismo encuentro. Philadelphia se convirtió así en apenas el segundo equipo en la historia de las Grandes Ligas que presencia un ciclo y un juego de tres jonrones por parte de compañeros durante el mismo partido.






