En una tarde calurosa en Arizona, el Team USA ofreció un espectáculo ofensivo que ilusionó todavía más a los fanáticos de Estados Unidos y dejó claro que su alineación es la de mayor profundidad de cara al Clásico Mundial de Béisbol 2026.
En un juego de exhibición ante los Gigantes de San Francisco en la tarde de este martes, el equipo norteamericano no tardó en demostrar su poderío ofensivo con 15 carreras anotadas, apoyado en un ataque de 19 imparables y un pitcheo que limitó a los bates rivales a solo una carrera.
Desde el mismo inicio, el conjunto dirigido por Mark DeRosa comenzó a abrir la brecha en la pizarra con sencillo productor de dos carreras del bateador designado y capitán, Aaron Judge, apenas en el primer episodio. Terminaron anotando en carrera Bobby Witt Jr. y Bryce Harper, quienes habían pegado antes hit y doble respectivamente.
Alex Bregman también conectó un jonrón solitario más adelante para ampliar la ventaja, mientras que el joven Roman Anthony sacudió un jonrón de dos carreras que encendió nuevamente el estadio. Además, Gunnar Henderson contribuyó con un doble productor y otras estrellas siguieron sumando imparables y carreras a una causa que terminó sentenciando una noche para el olvido para los Gigantes.
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Team USA se impuso con poderío ofensivo y hermético pitcheo
La victoria no fue solo un desfile de batazos. El cuerpo de lanzadores del Team USA también exhibió un nivel superlativo y permitió que el resultado fuera de tal diferencia. Paul Skenes, ganador del Cy Young en la Liga Nacional, abrió el encuentro y aunque permitió una carrera y un hit, dominó con autoridad al ponchar a cuatro bateadores rivales en tres entradas.
Detrás de Skenes, otros brazos como Matthew Boyd, David Bednar, Mason Miller, Griffin Jax y Gabe Speier se encargaron de mantener la pizarra en cero, mostrando la profundidad que posee el staff de pitcheo de Estados Unidos antes de viajar a Houston para el inicio oficial del torneo.
La abultada victoria ante los Gigantes de San Francisco sirvió como una muestra del favoritismo de la novena norteamericana para el evento de selecciones, pero, sobre todo, fue un impulso emocional para los peloteros y fanáticos estadounidenses que estarán siguiendo de cerca el torneo.
Con el inicio del torneo a la vuelta de la esquina, esta exhibición funcionó como un ensayo general perfecto para un equipo que quiere conquistar su segundo título mundial y retomar el trono que consiguió tras ganar el Clásico Mundial de Béisbol en 2017.






