Cuando Rafael Devers fue intercambiado abruptamente a Gigantes de San Francisco a mediados de junio, el conjunto de la bahía esperaba que el dominicano se convirtiera en la piedra angular de un equipo con aspiraciones de ganar un campeonato.
Tras casi dos meses de esa transacción, el movimiento por Devers parece una mala movida para el cuadro californiano, más si se toma en cuenta que este año representa solo el segundo de un contrato de 10 años que firmó con su antiguo club, Medias Rojas de Boston, por 313.5 millones de dólares.

El ahora primera base/bateador designado se convirtió en el 31° jugador más joven en la MLB con 500 extrabases (28 años y 234 días) en su último partido con Boston, señales de una trayectoria exitosa que ya incluía tres Juegos de Estrellas (se perdió el de este año por el cambio), dos Bates de Plata y una Serie Mundial en 2018.
Sin embargo, desde que Rafael Devers llegó a los Gigantes, la escuadra perdió 28 de 46 partidos, para una marca de 59-59 antes del juego de este lunes; para situarse en el tercer puesto del Oeste de la Liga Nacional, a nueve juegos de distancia del líder Dodgers de Los Ángeles y a siete del segundo puesto, Padres de San Diego.

Recordemos que para adquirir a Devers, San Francisco cedió a un paquete conformados por los lanzadores Kyle Harrison (zurdo), Jordan Hicks y Jose Bello, ambos derechos, así como al jardinero James Tibbs III; pero el aporte del dominicano ha dejado mucho que desear.
Durante su primer años con los Gigantes, el bateador subió su taza de ponches de 22.8% a 30% (con su anterior franela se ponchó 76 veces en 272 turnos legales, con su nuevo club suma 61 chocolates en 169 turnos al bat). Además, se ponchó cuatro veces el pasado 1 de agosto ante Mets de Nueva York.
Rafael Devers se apagó con el madero
Con corredores en posición de anotar, Rafael Devers tiene un pobre promedio con los californianos de .219 con sólo un jonrón y 14 producidas. En esta misma situación, con hombres en posición de anotar, conectó cinco cuadrangulares y produjo 43 carreras con Boston.
Si bien en sus dos últimos partidos, ante Nacionales de Washington, conectó cuadrangular, tiene un promedio de 231, siete vuelacercas y 22 producidas en 46 juegos con los Gigantes. En Boston promedió .272 con 15 vuelacercas y 58 remolcadas tras 73 partidos.

Sumado a todo lo anterior, con Rafael Devers San Francisco atravesó una racha de siete derrotas consecutivas (entre el 24 de junio y 1 de julio ante Marlins, Medias Blancas y Cascabeles) y dos de seis reveces al hilo (una del 12 al 21 de julio ante Dodgers, Azulejos y Bravos y otra del 25 al 30 de julio frente a Mets y Piratas).
Aunque tiene números decentes y tuvo buenas actuaciones (conectó dos jonrones contra Atlanta el 23 de julio), Rafael Devers no se convierte en el pelotero que de la cara por San Francisco. Todavía tiene tiempo para cerrar con fuerza, o de lo contrario, no cambiará la idea de que su llegada a la franquicia no fue una buena idea.
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