Aston Martin llega al ecuador de la temporada con mejores sensaciones de las que se intuían
Los británicos de Aston Martin seguían de cara a este 2025 añadiendo piezas a ese complicado puzzle que resulta armar un equipo de Fórmula 1 que gane campeonatos. En los últimos años han ido reclutando más personal, fichando para puestos clave ha gente contrastada… Como guinda quizá Fernando Alonso como uno de los pilotos y Adrián Newey a los mandos del área técnica para obrar las líneas maestras del diseño de 2026. Nuevas intsalaciones, campus tecnológico, túnel de viento y un largo etc.
Con las vistas puestas en el cambio normativo, aunados los ingredientes en el equipo pero visto el desastre de 2024, parecía que 2025 sería un año de transacción tortuosa pero obligada para un 2026 posiblemente glorioso. Algo que desde el propio equipo dejaban caer entre líneas en declaraciones.
Comenzado 2025 se empezaba a comprobar que aquellos vaticinios para la presente temporada parecían tener cruda certeza. Un monoplaza complicado, que exigía muchas manos para domarlo y meterlo en curva de forma óptima para no perder tiempo. De hecho, todo un Fernando Alonso tardó nueve carreras en cazar sus primeros puntos esta temporada. Así de difícil estaba la cosa y así de mal pintaba el año. Lance Stroll consiguió algunos buenos réditos con 14 puntos en las primeras seis carreras, empujado en buena medida por el buen resultado en Australia.
Así las cosas, en las primeras carreras del año, Fernando Alonso y Lance Stroll han tenido que manejar un coche tan malo o peor que el del año pasado. Un monoplaza que había perdido las pocas fortalezas de su antecesor, la velocidad y estabilidad en curva lenta, además de ser lento en velocidad punta. Llegar a Q3 era utópico y recoger puntos los domingos suponía en la mayoría de ocasiones que hubieran pasado muchas cosas fuera de lo normal en la carrera.
Imola, el punto de inflexión
Con la llegada de la prueba de Imola en la séptima prueba del año llegó el primer importante paquete de mejoras para el AMR25 que dio un empuje al coche. Las mejoras consistieron en:
- Suelo: Completamente rediseñado y un elemento crítico en estos monoplazas.
- Difusor: Optimizados en su perfil.
- Cubierta motor: rediseñada para ajustarse más al paquete y mejorar el flujo de aire.
- Gestión térmica: Mejorada para optimizar temperaturas de neumático.
- Alerones viga: Mejorados para optimizar el flujo en la zona posterior.
Estas mejoras en áreas clave han dado a los pilotos de la escudería de Silverstone un arma que, si bien no está para luchar por top 5, si puede pelear puntos con regularidad.
Las mejoras se notaron desde Mónaco donde Alonso, aunque tuvo que abandonar, iba en camino de conseguir un buen resultado ya que marchaba sexto. En España se introdujeron de nuevo mejoras y tanto Stroll como Alonso puntuaron con 6 y 2 puntos respectivamente. Algo inpensable según iba la temporada y prueba palpable de que las mejoras funcionaban.
Desde la carrera de España, Alonso ha puntuado en todas las carreras y, pese a la mejora del coche, Stroll ha tomado una senda contraria, bajando su rendimiento. Ciertamente los números de ambos pilotos obedecían en poco a lo que se mostraba en pista, ya que Alonso ofrecía un desempeño mejor que Stroll pese a que la general del Campeonato decía lo contrario.
Nuevamente en Gran Bretaña, puntuaron ambos pilotos, carrera de casa y donde se introdujo el último paquete de mejoras. El cambio de filosofía en las mejoras para salvar el año ha sido clave. Se ha priorizado la manejabilidad del coche sobre la velocidad, para ello principalmente se ha trabajado el suelo del coche, la gestión del paso del flujo del aire y la pérdida de carga en curva que antes padecía el AMR25.
Aston Martin ha ido de menos a más, peleando por colocar al menos uno de sus coches en Q3 y teniendo opciones reales de cazar puntos los domingos. Un mínimo requerido para ellos en esta temporada de transición. Alonso y Stroll tienen 16 y 20 puntos respectivamente y el equipo recoge un total de 36 para situarse octavos en constructores empatados con el séptimo, Racing Bulls.








