La MLB dio un nuevo paso en las negociaciones con la Asociación de Peloteros de las Grandes Ligas (MLBPA) al presentar una serie de propuestas para modificar el calendario y el formato de la postemporada en los próximos años.
Sin embargo, detrás de estas iniciativas existe un conflicto de mayor peso y es la intención de los propietarios de establecer un límite salarial, una medida que genera un fuerte rechazo entre los jugadores y amenaza con provocar una nueva disputa laboral.
Entre los cambios planteados por la oficina del comisionado, encabezada por Rob Manfred, se encuentran la reducción de la temporada regular de 162 a 154 encuentros a partir de 2029 y la ampliación de las Series Divisionales de cinco a siete juegos. También se contemplan modificaciones en la programación de los partidos y en la manera de definir los enfrentamientos de los playoffs.
Aunque estas propuestas podrían transformar aspectos importantes de la competición, el principal obstáculo para alcanzar un nuevo acuerdo colectivo sigue siendo económico. La MLBPA se opone a la implementación de un tope salarial y considera que este mecanismo podría limitar los ingresos de los peloteros y reducir su capacidad para negociar contratos en el mercado libre.
El actual convenio colectivo expira el 01 de diciembre de 2026, por lo que las partes tienen un margen limitado para acercar posiciones antes de que se produzca una interrupción laboral. Si las negociaciones fracasan, la temporada de 2027 podría quedar en riesgo.
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MLB plantea cambios en el calendario y los playoffs
Una de las principales propuestas de MLB consiste en reducir el calendario de la temporada regular de 162 a 154 juegos a partir de 2029. La iniciativa busca incorporar un día de descanso semanal para la mayoría de los equipos, con los lunes como referencia, aunque habría excepciones por compromisos televisivos nacionales y fechas festivas.
La propuesta también contempla cuatro dobles carteleras diurnas y nocturnas por equipo frente a rivales de su propia división. El objetivo sería reorganizar el calendario sin perder de vista las necesidades comerciales de la competición y las condiciones físicas de los jugadores.
En cuanto a la postemporada, la liga pretende ampliar las Series Divisionales de cinco a siete encuentros. De concretarse, los equipos necesitarían ganar cuatro partidos para avanzar a la siguiente ronda, en lugar de los tres requeridos actualmente.
Otro de los cambios planteados apunta a que los equipos mejor clasificados puedan escoger a sus rivales en las rondas de comodines y divisionales a partir de 2027. La intención es introducir un componente estratégico adicional y generar enfrentamientos que despierten mayor interés entre los aficionados.
Además, MLB propone aumentar los días de descanso durante los playoffs y reducir la cantidad de encuentros de postemporada programados en horarios vespertinos entre semana, cuando la asistencia puede verse perjudicada.

Estas modificaciones, no obstante, forman parte de una propuesta que todavía debe discutirse con la asociación de jugadores. Por ahora, no representan cambios aprobados para su aplicación definitiva.
El límite salarial
Más allá de los ajustes deportivos, la discusión que amenaza con complicar el futuro de las Grandes Ligas es la propuesta de establecer un límite salarial obligatorio para las franquicias.
En mayo, los propietarios plantearon un tope de 245.3 millones de dólares para 2027, incluyendo determinados beneficios y partidas contempladas en el cálculo de la nómina, además de un piso salarial de 171.2 millones. La intención de los dueños es reducir las diferencias de gasto entre las organizaciones y establecer un modelo que, a su juicio, contribuya a mejorar el equilibrio competitivo.
No obstante, la asociación de jugadores mantiene una posición contraria a este mecanismo. La MLBPA sostiene que un límite de este tipo restringiría los derechos contractuales de los peloteros y afectaría su capacidad para obtener mejores salarios, especialmente durante la agencia libre.
El desacuerdo adquirió todavía más relevancia después de que el sindicato señalara que las propuestas deportivas de la liga están condicionadas a que los jugadores acepten un límite salarial, además de otras medidas que consideran perjudiciales para sus intereses.
La diferencia de criterios también responde a la manera en que ambas partes entienden la competitividad. Los propietarios defienden que un sistema con límites de gasto podría ayudar a equilibrar las posibilidades de las franquicias. Los jugadores, por su parte, rechazan que la solución pase por restringir la inversión en sus contratos.






