El Atlético de Madrid pierde ante el Liverpool en un partido que tocó al ritmo red
This is Anfield reza la bocana de vestuarios del feudo del Liverpool, allí se han dado partidos de todos los colores, con una afición que aprieta como pocas y desde luego infinidad de duelos Champions de la más alta alcurnia. No es un estadio cualquiera en ningún sentido. Pero al Atlético de Madrid no se le suele dar mal y en la memoria rojiblanca se registra entre uno de esos muchos partidos notables de la historia colchonera una sonada victoria en Anfield ante un, como siempre, gran Liverpool. Ayer era día de iniciar la Champions 2026/27 para el Atlético, una Champions especial ya que la final será en el Metropolitano, más que nunca, los del Cholo quieren ir a por ella.
Por tanto había que empezar bien pero no era nada sencillo, enfrente, uno de los históricos grandes de Europa, el Liverpool y en su estadio. Pese a ello, iniciado el partido, uno de los campeones del mundo españoles y, de los que el Atlético de Madrid puede presumir de tener varios en sus filas, Marcos Llorente, se encargó de recordar al aficionado Atlético que Anfield no es cancha impenetrable y es que, recordando aquel gol que él mismo marcara en el mismo escenario en el año de la pandémia, nuevamente hizo un gol para ilusionar con que la victoria era algo más que posible.
Corría sólo el minuto diecisiete de partido cuando Llorente asestó ese primer latigazo a la portería red, a pase de un Julián Álvarez decidido a reconciliarse nuevamente con el público rojiblanco. Pero nuevamente y como tantas veces le pasó al Atlético de Madrid el año pasado, no supo gestionar su ventaja en el marcador, y eso frente al Liverpool ni siquiera se puede concebir. Casi sin querer los colchoneros bajaron un poco el pistón y entraron en la “trampa” red del Liverpool.
El conjunto red empezó a imponer un ritmo de partido de acelerones y bajadas de tensión del encuentro constantes que bien le valieron para volver locos a los madrileños y tener pleno dominio de lo que acontecía en el verde y finalmente revertir el gol de Llorente. Álex Baena, otro campeón del mundo, había tenido una clarísima antes del gol de Llorente, un gol que llegó tras más de veinte pases en la jugada, el Atlético de Madrid había dejado muchos detalles buenos. Llegaría también un chut de Álvarez que hizo lucirse a Allison y pudo ser el segundo de los rojiblancos.
Pero por su parte el Liverpool había tenido tres ocasiones y no daba paz precisamente a Oblak, Barcola, Isak, Szoboszlai y compañía lo intentaban, por lo que el empate no tardó demasiado en llegar, ya que el Atlético volvió a sucumbir a una debilidad defensiva que le está condenando en este inicio de campaña. Szoboszlai pondría el primero del Liverpool antes del descanso en el marcador.
El Liverpool sella la victoria y controla todo el juego en el segundo tiempo
Reanudado el partido, el Liverpool salió dando un acelerón que el Atlético ni vio porque en el minuto cincuenta de partido, Mac Allister puso por delante a los red mediada asistencia de un viejo conocido de la liga española, Alexander Isak.
A partir de ahí el Liverpool anestesió el partido, el Atlético lo intentaba pero los red tenían pleno dominio de lo que sucedía y aceleraban y frenaban el ritmo de partido según les interesaba. La entrada de Lookman y Grimaldo en el terreno de juego buscaba profundidad por bandas, la de Hjulman y Le Normand un mayor orden en la vertebración del juego y la zaga, pero la suerte estaba echada y el Liverpool tenía bien agarrado el “tempo” del partido.
Primer choque de Champions en esta temporada para el Atlético de Madrid saldado con derrota para los rojiblancos. Frente al Liverpool en su casa puede pasar, pero el rumbo ha de cambiar y sobre todo hay que corregir esas fragilidades defensivas venidas de despistes o desconexiones momentáneas del juego. En Champions y Liga no se perdona.








