En un momento justo en el que Hunter Greene había conseguido consolidarse entre los serpentineros más dominantes de las Grandes Ligas, una lesión en el codo derecho puso un freno brusco a esa evolución a principios de temporada 2026 y ahora, este 13 de agosto, se confirmó una noticia todavía peor.
Luego de más de un mes sin subirse al morrito en un proceso de rehabilitación, el joven norteamericano debió ceder y finalmente se sometió a una segunda cirugía Tommy John que lo llevará a perder lo que resta de 2026 y toda la temporada 2027.
El derecho comenzó la temporada en la lista de lesionados de 60 días tras someterse en marzo a una cirugía para retirar fragmentos óseos de su codo. Finalmente debutó el 04 de julio y apenas pudo realizar cinco aperturas. Su última presentación fue el 31 de julio y, durante una sesión de bullpen el 04 de agosto, volvió a experimentar molestias. Los estudios posteriores detectaron daño en el ligamento colateral cubital.
El tema se vuelve todavía más delicado al revisar el historial de Hunter Greene, pues ya había pasado por una Tommy John en 2019, cuando todavía estaba en las ligas menores.
Un duro golpe tanto para él como para la organización, entendiendo el activo que pierden por más de una campaña y media. Greene fue seleccionado por Cincinnati con la segunda selección del Draft de 2017 y llegó a las Grandes Ligas como uno de los brazos jóvenes más prometedores del mundo. En 2024 alcanzó su primer Juego de Estrellas y terminó octavo en la votación por el Cy Young de la Liga Nacional después de registrar 2.75 de efectividad en 26 aperturas.
Por si fuera poco, los Rojos de Cincinnati apostaron fuerte por sus servicios en abril de 2023, cuando ambas partes acordaron una extensión de seis años y $53 millones.
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Hunter Greene espera seguir siendo el mismo tras la Tommy John
La cirugía Tommy John consiste en reconstruir el ligamento colateral cubital del codo. Para realizarla, el cirujano utiliza un injerto de tendón que sustituye el ligamento dañado y permite posteriormente reconstruir la estabilidad de la articulación. Pasó de ser un procedimiento prácticamente experimental a convertirse en una de las herramientas más importantes de la medicina deportiva.
Pero que la cirugía sea habitual no significa que sea sencilla. Para un pitcher de Grandes Ligas, la recuperación normalmente demanda entre 12 y 18 meses. Durante ese período, el atleta debe recuperar movilidad, fuerza y estabilidad antes de comenzar progresivamente con los lanzamientos y, mucho después, volver a enfrentar bateadores.
En el caso de Hunter Greene existe un elemento adicional y es que será su segunda reconstrucción del mismo ligamento. Las segundas cirugías suelen ser más complejas debido a los cambios producidos por la primera operación. Además, investigaciones médicas han encontrado que los pitchers que regresan después de una segunda cirugía tienden a volver con menor frecuencia y pueden experimentar reducciones en su carga de trabajo.
La incógnita estará en saber cuánto de aquel Hunter Greene estelar volverá a aparecer después de salir del quirófano y pasar por la recuperación. El regreso no consiste únicamente en volver a lanzar, más bien tendrá que recuperar confianza, comando, resistencia y la capacidad de repetir su mecánica durante una temporada completa.
En los últimos años, nombres como Gerrit Cole, Shane McClanahan, Corbin Burnes, Shohei Ohtani y múltiples prospectos han atravesado procesos similares. Cole, por ejemplo, se perdió toda la temporada 2025 después de someterse a la operación, mientras que Burnes trabajó durante 2026 para regresar tras su propia cirugía.
Greene ahora entra nuevamente en ese largo camino. La diferencia es que esta vez no se trata simplemente de esperar el regreso de una joven promesa, se trata de descubrir si uno de los pitchers que parecía destinado a convertirse en una de las grandes figuras de su generación puede superar una segunda reconstrucción y volver a ocupar el lugar que había comenzado a conquistar.






