Este martes, Sandy Alcántara alcanzó una marca histórica al convertirse en el líder absoluto de ponches en la historia de los Marlins de Miami, un logro que sigue exaltando su nombre entre las máximas figuras en la historia de la organización.
La hazaña ocurrió durante la victoria 6-4 de Miami sobre los Rangers de Texas. El dominicano se apuntó su octavo triunfo de la temporada tras una sólida actuación de 6.2 entradas en las que permitió apenas una carrera, recibió cinco imparables y recetó cuatro ponches. Fue precisamente el último de esos abanicados el que quedó grabado en los libros de récords del club.
El histórico ponche llegó en la séptima entrada cuando retiró por la vía de los strikes al receptor Kyle Higashioka. Con ese lanzamiento, Sandy Alcántara alcanzó los 1.002 ponches con el uniforme de los Marlins, superando la marca de 1.001 que había establecido Ricky Nolasco durante su etapa con la organización entre 2006 y 2013.
Tras concretar el récord, el dominicano recibió una ovación de pie mientras saludaba a las tribunas levantando su gorra en señal de agradecimiento.

Sandy Alcántara sigue rompiendo récords en Miami
Cuando los Marlins adquirieron a Sandy Alcántara desde los Cardenales en el cambio que envió a Marcell Ozuna a San Luis antes de la temporada 2018, pocos podían imaginar el impacto que tendría el serpentinero en la franquicia. Desde entonces, se convirtió en el rostro de la rotación y conquistó de manera unánime el Premio Cy Young de la Liga Nacional en 2022.
El nuevo récord tiene un significado especial porque desplaza a Ricky Nolasco, quien durante más de una década fue el referente estadístico entre los lanzadores de la franquicia.
Después de un complicado inicio de temporada, el diestro quisqueyano ha recuperado el nivel que lo convirtió en uno de los lanzadores más dominantes del béisbol. De hecho, la victoria frente a Texas representó su quinto triunfo consecutivo en el mes de junio.
A sus 30 años, Alcántara todavía tiene tiempo suficiente para ampliar una marca que podría permanecer vigente durante muchos años y que confirma la narrativa que reza que el serpentinero latino es el más grande en la historia de la organización.






