En el Real Madrid, un ruido mayor ahogó a un ruido menor. ¿Se acuerdan cuando todos hablábamos sobre cómo Tchouaméni había enviado al hospital a Valverde? Pues llegó Florentino Pérez y dijo: Aquí estoy yo.
Más allá de todo el show extraño del presidente del Madrid, surrealista, a momentos cómico, pero sumamente incómodo, enfoquémonos en tres consecuencias.
El verdadero Florentino
La primera es que Florentino decidió mostrarse al mundo tal cual es. Con 79 años de edad, disminuido físicamente, pero aún lúcido (de nuevo, enfoquémonos en el fondo y no en las formas), reveló al común de las personas que el máximo dolor que puede sentir es que lo ataquen personalmente.
Porque, desde su punto de vista, el Real Madrid es ÉL. Florentino marcó el siglo XXI del club merengue como en el XX lo hizo Santiago Bernabéu, incluso a mucha mayor escala, acorde con los tiempos. Exposición mundial, títulos, fichajes rutilantes, poder. Mucho poder.
Sintió que lo atacaron personalmente, respondió lanzando todo por la borda. Unas veces con lenguaje soez (la expresión “me cago en tu padre”, por muy castiza y aceptada socialmente que sea, es horrible), otras con lenguaje machista (disminuyó a una periodista por un texto que escribió), pero siempre con prepotencia. La prepotencia del Ser Superior, como alguna vez le apodaron.
Presidente del Real Madrid por el resto de la eternidad
Lo segundo: se quedará en el Madrid hasta su muerte. “Me tendrán que echar a tiros”, dijo a modo de resumen.
Florentino Pérez demostró en la conferencia de prensa, o al menos así lo intentó, que él tiene todo el poder. Así, quienes pensaron que dos campañas en blanco y una golpiza en un vestuario lo derrumbarían, se equivocaron: anunció que no dimitiría y de paso adelanta elecciones.
Con el adelanto evita que el posible candidato rival, Enrique Riquelme, tenga mayor margen de tiempo para fortalecerse. Y estemos claros, el socio del Madrid, así lamente el espectáculo dado el 12 de mayo, seguirá votando a Pérez.
O ellos o yo
La tercera consecuencia es ahondar aún más la separación entre amigos (o aliados, según sea el caso) y enemigos. Como cualquier tiranuelo del tercer o primer mundo, las críticas son consideradas ataques, y siempre provendrán del enemigo… en la mayoría de los casos, de la prensa.
Florentino apuntó contra dos medios en especial: el ABC, un diario de abolengo en España, muy vinculado al conservadurismo, y el Relevo, un medio que se hizo fuerte en redes sociales, pero que terminó hundiéndose por temas económicos.
Un medio tradicional, más que centenario. El otro, uno que buscó calar en la juventud.
El enemigo no critica, por sano que sea el enfoque: ataca. Y esto fue lo que recalcó Pérez en su rueda de prensa. Es una guerra, siempre desde la óptica del jerarca merengue.
En fin, el ruido permanecerá. Ya nadie se acuerda de Tchouaméni y Valverde, pero esta conferencia de prensa de Florentino Pérez quedará para la eternidad.






