El inicio espectacular de Mason Miller abrió nuevamente sobre qué tan complicado resulta para un relevista ganar el premio Cy Young.
Dicha proeza actualmente resulta sumamente complicada. Eric Gagne (2003) fue el último cerrador en ganar el premio; y entre 2009 y 2025 solamente Emmanuel Clase (47 salvamentos y una efectividad de 0.61 en 2024) logró en el podio tras concluir esa temporada en el tercer puesto.

No obstante, el lanzallamas de los San Diego Padres está reuniendo los suficientes argumentos para ganar el Cy Young, al consolidarse como el lanzador más dominante en este inicio de temporada, incluso por encima de algunos de los mejores abridores de la MLB.
Pese a que permitió reciente sus primeras carreras en este 2026 el pasado martes ante Chicago Cubs, Mason Miller acumuló 34 innings y dos tercios consecutivos sin permitir carrera desde agosto de 2025, la octava racha más larga para un relevista en la Era de Expansión (desde 1961), para una efectividad de 1.17.
Con todo eso en mente, veamos cómo podría convencer a los votantes para convertirse en el décimo relevista en ganar un Cy Young:
Mason Miller consigue una temporada perfecta de 50 rescates
Actualmente, Mason Miller acumula 10 rescates en la misma cantidad de oportunidades, líder en las Grandes Ligas, y liderar ese departamento podría representar un buen argumento, especialmente si logra superar la barrera de los 50 salvamentos (el último en lograrlo fue Edwin Díaz en 2018).
No obstante, el cerrador de San Diego tendría que dar un paso más allá y conseguir esa cifra sin perder ninguna oportunidad de rescate, tal como lo hizo Gage en 2003, cuando obtuvo 55 rescates como parte de una racha de 84 conversiones consecutivas entre 2002 y 2004, un hito que los votantes no pueden dejar pasar por alto.

Gagne se convirtió ese año en el único lanzador en registrar una tasa de conversión del 100% en una campaña de 50 juegos salvados. Otros tres lo consiguieron en temporadas de al menos 40 salvados, y cada uno terminó entre los cinco primeros en la votación del Cy Young de su liga:
- Zack Britton, Orioles de 2016: 47 de 47 (cuarto de la Liga Americana)
- José Valverde, Tigres de 2011: 49 de 49 (quinto de la Liga Americana)
- Brad Lidge, Filis de 2008: 41 de 41 (cuarto de la Liga Nacional)
- Eric Gagne, Dodgers de 2003: 55 de 55 (ganó el premio en la Liga Nacional)
Mantener un dominio histórico
Además de sus salvados, Gagne fue una fuerza dominante durante su temporada de Cy Young, con una efectividad de 1.20, un WHIP de 0.69, un FIP de 0.86 y una tasa de ponches de 44.8%. Hasta los momentos, Miller se mueve en un terreno similar, e incluso más dominante.
Su FIP (estadística que se enfoca únicamente en los eventos que el lanzador controla directamente, como ponches, bases por bolas, pelotazos y jonrones) y su tasa de ponches, en particular, cuentan la historia de un lanzador aún más difícil de batear que Gagne.

Esta temporada, Mason Miller registra un FIP negativo (-0.07) mientras ha ponchado a 29 de los 54 bateadores que ha enfrentado (53.7% de ponches). Tiene la oportunidad de registrar el mejor FIP y la mejor tasa de ponches para cualquier lanzador en una temporada de la Liga Americana o Nacional con al menos 50 innings lanzados.
Miller también podría recibir un impulso en la narrativa ante los votantes si los Padres continúan el paso de los Dodgers en el Oeste de la Liga Nacional. Aunque su ofensiva tuvo dificultades este año, San Diego está a solo medio juego de Los Ángeles en la lucha por el primer lugar, en gran medida gracias al cerrador.
Un grupo de abridores en la Liga Nacional sin un claro favorito
Como muchos relevistas élite, este representa el punto débil de Miller. Aunque logre todo lo anterior, una temporada perfecta de 40 o incluso 50 salvamentos, además de un FIP y una tasa de ponches récord, con una efectividad cercana al 1.20 que tuvo Gagne en 2003, podría quedarse sin el Cy Young.
Este año existen varios contendientes fuertes entre los abridores de la Liga Nacional, incluyendo al ganador de 2025 Paul Skenes, el novato de los Mets Nolan McLean y la superestrella de doble vía de los Dodgers Shohei Ohtani.

Dicho esto, Miller podría beneficiarse de un panorama sin un claro favorito, uno en el que ningún abridor se separe como la opción obvia al final de la temporada, lo que dejaría a los votantes con la posibilidad de premiar al lanzador que haya sido el mejor entrada por entrada.
Eso fue lo que ocurrió en 2003. Jason Schmidt (segundo lugar) y Mark Prior (tercer lugar) tuvieron grandes temporadas, pero en ese entonces los votantes aún le daban mucho peso a las victorias de los lanzadores. Ninguno alcanzó las 20 victorias ni hizo lo suficiente en otros aspectos para diferenciarse.
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