Los Rojos de Cincinnati ya tienen definido quién será el encargado de subir al montículo en el primer juego de la temporada 2026 de la MLB. El manager Terry Francona anunció que el zurdo Andrew Abbott será el abridor del Opening Day cuando el equipo reciba a los Medias Rojas de Boston el próximo 26 de marzo en el Great American Ball Park.
La designación llega en medio de los inconvenientes físicos del derecho Hunter Greene, quien fue el abridor del Día Inaugural en 2025 y se proyectaba para hacer lo propio este año. El estelar serpentinero se encuentra lidiando con rigidez en el codo de lanzar y tiene en pausa las sesiones de pitcheo mientras el equipo evalúa su condición. Esa circunstancia llevó al cuerpo técnico a reorganizar la rotación para el arranque de la campaña, obligando a Francona a confiar en Abbott para el rol.
Más allá de la ausencia de Greene, la elección del joven norteamericano responde a méritos propios. En las últimas dos temporadas el zurdo ha mostrado una evolución clara que lo ha puesto entre los lanzadores más confiables dentro de la organización.

Andrew Abbott se gana el Opening Day con los Rojos de Cincinnati
El desempeño de Andrew Abbott en la temporada pasada fue uno de los factores determinantes para recibir esta nueva e importante responsabilidad. Terminó la campaña con marca de 10 victorias y siete derrotas, además de una efectividad de 2.87 en 166.1 innings repartidos en 29 aperturas. También registró 149 ponches y un WHIP de 1.15, números que lo ubicaron entre los lanzadores más eficientes de la Liga Nacional. Ese rendimiento lo llevó a recibir su primera convocatoria al Juego de Estrellas.
Desde su debut en Grandes Ligas en 2023, Abbott acumula registro de 28 victorias y 23 derrotas con efectividad de 3.42 en 75 aperturas, sumando 383 ponches en 413.2 innings de trabajo. En ese escenario, el zurdo de 26 años aparece como la opción más sólida para ser el nuevo “as momentáneo”.
Fue seleccionado por Cincinnati en la segunda ronda del Draft de 2021 tras su paso por la Universidad de Virginia y apenas dos años después ya estaba debutando en las Grandes Ligas. Desde entonces, su desarrollo ha sido progresivo hasta consolidarse como uno de los brazos más confiables de la organización.






