EL Atlético vuelve a caer antes del parón de selecciones y las sensaciones fueron nefastas
El Atlético de Madrid llegaba a Vitoria con unas urgencias tan tempranas como inesperadas. Que uno de los tres presumible contendientes a llevarse la Liga llegase a la tercera jornada con sólo un punto en el casillero era casi impensable. Pero así ha sido, los rojiblancos, equipo que precisamente más dinero se ha gastado de La Liga para reforzar una plantilla que, de por sí ya el año pasado era una de las mejores de la historia del club, se medía hoy al Alavés en situación más que complicada antes del parón liguero. Un primer parón liguero que siempre tiene mucho empuje psicológico para los equipos.
El balón echó a rodar y efectivamente quedó patente que si Mendizorroza siempre se atraganta, hoy no iba a ser distinto para los del Cholo. Nadie dominaba en los primeros minutos con claridad y, de hecho, era el Alavés quien más posesión tenía y ofreciendo una idea más clara de juego. Nada descabellado, ya que Coudet ha decidido apostar para su Alavés por un fútbol de tener la pelota lo máximo posible pese a ser un equipo de la zona baja en principio. Ningún complejo en los chicos de Coudet.
Pese a la calidad de los rojiblancos, no discutían esa posesión alavesista, y de hecho no les hizo falta, ya que apenas a los seis minutos en una jugada plagada de rechaces y algún que otro rebote, Giuliano SImeone convertía el primero para el Atlético de Madrid. Por delante en el marcador casi sin hacer medio esfuerzo, pero la justicia se impondría y antes del cuarto de hora de juego el Alavés empataba desde el punto de penalti. Carlos Vicente convertiría la pena máxima para los locales.
Con las tablas en el marcador de manera temprana no volvió a haber ninguna ocasión clara de peligro por parte de los dos equipos. El Alavés continuó ligeramente dominante y acabó la primera parte con un 53 por ciento de posesión para los babazorros.
El Atlético de Madrid tiró de necesidad
La segunda parte comenzó con susto, y es que antes de los diez minutos de reanudación el partido se paró por una urgencia médica en la grada. Cerca de diez minutos estuvo el encuentro parado y finalmente se pudo reanudar.
Precisamente tras la reanudación, el Atlético de Madrid tomó definitivamente las riendas, la segunda parte fue suya, eso si, con un juego ramplón y más bien espoleados por la necesidad de ganar tras tres jornadas que por el juego o la calidad contrastada de sus jugadores.
La entrada de Griezmann dio otro color al Atlético de cara a puerta, y es que de sus botas nacieron las tres ocasiones más claras del encuentro, tanto directa como indirectamente. Simeone había buscado un electroshock a su equipo cuando el partido viajaba por la mita de la segunda parte con tres cambios. Griezmann fue uno de ellos, los otros, Ruggeri y Gallagher.
El galó la puso medida casi nada más entrar y Sorloth estuvo a punto de hacer el segundo pero Sivera la tocó para impulsar la por encima de la portería. Griezmann siguió percutiendo y en el 77´ mandó el esférico al palo. El gol rondaba la puerta de Sivera pero no se materializaba. En el 88´ los de Simeone la volverían a tener con un centro envenenado que el portero babazorro sacó casi quitándosela de encima, en el despeje, ni Giuliano ni Sorloth fueron capaces de marcar.
A partir del noventa, quince minutos de añadido en los que el Atlético de Madrid era un quiero y no puedo contra un Alavés ya totalmente encerrado pero que aguantó con una defensa ordenada y sin pasar demasiados apuros.
Nuevo empate del Atlético de Madrid en uno de sus peores inicios de temporada de las últimas dos décadas. Duro golpe para irse al parón de selecciones. Cabe recordar que la última vez que el Atlético de Madrid hizo un comienzo de temporada tan pobre, Abel Resino estaba en el banquillo, quien duró poco en el cargo. No pintan bien las cosas para Simeone.









[…] También puedes leer | El Atlético de Madrid ante uno de sus peores inicios en las últimas dos décadas […]
[…] También puedes leer: El Atlético de Madrid ante uno de sus peores inicios en las últimas dos décadas […]