Audi Crooks, interior de 1,91 metros nacida en 2004, ha pasado de ser objeto reiterado de comentarios por su físico a consolidarse como una de las figuras más relevantes de la NCAA femenina y, ahora, como una de las jugadoras mejor pagadas del baloncesto femenino en el mundo. Su trayectoria reciente ha puesto de manifiesto cómo la valoración de su juego ha superado con creces el enfoque que durante años se centró en su apariencia corporal.
Crooks, más conocida como “Lady Shaq” por la comparación con el físico de Shaquille O’Neal, ha sido una de las interiores más dominantes de la liga universitaria en las últimas temporadas. En su etapa con la Universidad de Iowa State acumuló una presencia constante en el poste bajo, donde su tamaño y su capacidad para anotar casi al borde de la línea de tiro libre la convirtieron en una referencia para el ataque de los Cyclones.
Rendimiento estadístico y proyección
Durante la presente temporada, Audi Crooks ha promediado alrededor de 25,8 puntos y 7,7 rebotes por partido, cifras que la sitúan entre las máximas anotadoras de la NCAA femenina. Con estas contribuciones, se ha convertido en la segunda máxima anotadora histórica de Iowa State en la historia de la competición, solo por detrás de la también estadounidense Mikayla Blakes, quien registra ligeramente más de 27 puntos por partido en su registro.
Después de tres cursos en Iowa, Crooks ha decidido cambiar de entorno y se trasladará a Oklahoma State, donde jugará bajo la dirección de la entrenadora Jacie Hoyt dentro de la conferencia Big 12. La decisión de mudarse de universidad no se limita a un cambio de campus, sino que supone también un reajuste en su imagen pública y en su peso específico dentro de una nueva estructura de equipo.
Cambio de aires y nuevo contrato NIL
El anuncio de su traslado a Oklahoma State ha venido acompañado de la confirmación de un acuerdo de nombre, imagen y licencia (NIL) valorado en 1,4 millones de dólares anuales. Esta cifra, reportada por medios especializados y difundida ampliamente en Estados Unidos, la sitúa como la tercera jugadora mejor remunerada del mundo en el baloncesto femenino, por detrás únicamente de las estrellas de la WNBA A’ja Wilson y Aliyah Boston.
El hecho de alcanzar ese nivel de ingresos sin haber abandonado aún la NCAA subraya una nueva etapa en la economía del baloncesto femenino universitario, donde los acuerdos de NIL permiten a ciertas jugadoras alcanzar montos cercanos o incluso superiores a los de algunas profesionales de ligas consagradas. En el caso de Crooks, el contrato se sustenta en su proyección nacional, su capacidad de generar audiencia y las marcas dispuestas a asociar su figura a campañas de marketing.
Críticas por su físico y respuesta pública
A pesar de su rendimiento en la cancha, Audi Crooks ha sido sometida a frecuentes comentarios negativos por su físico y su peso, que supera los 100 kilos. Estas críticas, que han circulado en redes sociales y en foros de aficionados, han marcado buena parte de la percepción pública que se ha tejido en torno a su figura, a menudo por encima de sus actuaciones deportivas.
Frente a esos comentarios, la jugadora ha optado por convertirlos en argumento de defensa personal. En declaraciones publicadas el año pasado, subrayó que cualquier crítica implica una atención previa a su juego. “Si haces algún comentario, es porque me estás mirando. Encendiste la televisión para verme jugar y poder decir algo malo. Eso es increíble, a mí me encanta”, señaló Crooks, trasladando desde el inicio la narrativa hacia la idea de que su presencia obliga a observarla, tanto para elogiarla como para cuestionarla.
Impacto social y visibilidad del problema de la gordofobia
El caso de Audi Crooks ha servido como ejemplo recurrente en debates sobre la gordofobia en el deporte, especialmente en ligas femeninas donde la presión estética suele ser intensa. Su trayectoria invita a repensar la forma en que se valoran el cuerpo femenino y el rendimiento atlético, frente a patrones de estética que suelen priorizar la delgadez por encima de otras variables.
Al mismo tiempo, la propia Crooks ha integrado su físico en la construcción de su imagen sin ocultarlo ni disculparse. El apodo “Lady Shaq” se ha convertido en un rasgo identificatorio más que en un estigma, y su fuerza en el poste bajo ha terminado por imponerse como la principal referencia cuando se analiza su contribución en el campo.
Nueva etapa en Oklahoma State
Con el fichaje por Oklahoma State, Audi Crooks afronta una nueva fase en su carrera universitaria. En el equipo de las Cowgirls, se espera que asuma un rol central en el juego interior, tanto en ataque como en defensa, aprovechando su capacidad de anotación cercana al aro y su presencia en el rebote.
La transición de Iowa a Oklahoma también implica un cambio de dinámica de vestuario y de estilo de juego, en un entorno donde el alto nivel de la Big 12 exigirá un ajuste rápido a la competitividad semanal. Sin embargo, los registros anteriores de Crooks en la NCAA y su capacidad para mantenerse entre los líderes anotadores de la competición la sitúan como una de las interiores más fiables de la liga universitaria femenina.
Situación financiera y referencia en el baloncesto femenino
El acuerdo de 1,4 millones de dólares por temporada convierte a Audi Crooks en un punto de referencia en términos de remuneración dentro del baloncesto femenino. Aunque no pertenece aún a una liga profesional, el poder de negociación derivado de su popularidad y de su rendimiento la sitúa en un escalón cercano al de las jugadoras mejor pagadas de la WNBA.
Esta situación abre discusiones sobre la evolución de los ingresos en el baloncesto femenino, particularmente en el ámbito universitario, donde modelos de contratación como el NIL comienzan a generar distorsiones claras entre aquellas jugadoras con mayor visibilidad y el resto de la plantilla. En el caso concreto de Crooks, el traspaso a Oklahoma State y la cifra de su contrato la alejan aún más de un perfil “típico” de estudiante deportista, colocándola en un nivel de exposición y retribución que hasta ahora se reservaba, casi de forma exclusiva, a figuras profesionales de máxima audiencia.
El recorrido de Audi Crooks, desde la victimización por su físico hasta la consolidación como una de las jugadoras mejor remuneradas del mundo, refleja tanto un cambio en la lógica económica del deporte como una demanda creciente de modelos de cuerpo más diversos en el baloncesto femenino.






