Los últimos años de cada “era de Fórmula 1” suelen regalar las temporadas más igualadas y emocionantes
Llega 2026 con el comienzo de una nueva era en la Fórmula 1. Coches ligeramente más pequeños, aerodinámica activa, modos de motor especiales para momentos específicos en pista, cambio en la estructura de la unidad de potencia y en el porcentaje de energía que aporta cada parte de la misma… Estos son sólo algunos de los cambios que se implementarán. Pero en definitiva, un gran cambio normativo y una nueva era para la Fórmula 1.
Siempre que se hace una evolución o todo un “reset” reglamentario, hay ilusión por parte de la afición y por parte de pilotos, equipos y periodistas por ver si el nuevo cambio ofrece una Fórmula 1 más igualada, con más emoción, adelantamientos y en definitiva, si la categoría sigue con su mejora. Quizá los únicos que no se alegran, son los que el año anterior ganaban… Sobre todo si lo hacían de forma contundente, ya que son los únicos con algo que perder.
Pero históricamente, y casi de manera lógica, cada cambio reglamentario trae consigo un “peaje” para aficionados y equipos. Los cambios normativos, especialmente si son radicales, suele distanciar mucho a los equipos entre si. Quienes dan con la “tecla” y aciertan en el diseño y concepción del coche o en la interpretación del reglamento, suelen tener mucho ganado en el primer y segundo año… Incluso en ocasiones en más de dos temporadas seguidas. También aquellos que saben sacar partido de las zonas grises de la normativa suelen sacar mucho redito de ello.
Todo esto hace que, habitualmente, las dos primeras temporadas cuando se implementa un nuevo reglamento, suelen estar marcadas por uno o dos grandes dominadores, y bastante distancia, “gap”, entre los equipos. Algo que inevitablemente propicia mundiales decididos con varias carreras de antelación, menos victorias de diferentes pilotos e incluso menor variedad entre los que suben al podio.
El siglo XXI ha acentuado la tendencia de primeros años con notable gap que se reduce con el paso de los años
En el siglo XX la Fórmula 1 tenía, pese a los cambios reglamentarios, diversos aspectos que hacían que las distancias de rendimiento entre los coches no se acentuaran tanto. Lógicamente desde sus inicios a mediados del siglo pasado, tecnología, circuitos, coches, infraestructuras… Absolutamente todo mejoró y cambió exponencialmente.
Pero los cambios reglamentarios tenían una apertura mayor de posibilidades para que los equipos pudieran dar mucha más rienda suelta a su ingenio, algo que daba alas a una mayor variedad de equipos competitivos y a que no hubiera un guion tan establecido de qué iba a ocurrir cada temporada. por otra parte, las fiabilidades de los coches no eran tan sólida como ahora, ni tampoco los circuitos tan permisivos ante los errores de los pilotos… Estas y otras características propias incluso de los diferentes reglamentos que se fueron redactando, propiciaban unas temporadas, siempre, más abiertas.
Pero ya en el siglo XXI, la Fórmula 1 terminó de transicionar hacia una perfección y control casi absoluto que ha propiciado que las diferencias entre equipos, y sobre todo a partir de la llamada “era híbrida”, queden muy marcadas. Cuando una normativa lleva vigente varios años es cuando verdaderamente vuelve la igualdad y una mayor emoción. Los equipos punteros no tienen mucho más que evolucionar de sus coches mientras que, los de mitad de la tabla y la parte de abajo cierran el gap con los grandes. Pero el primer y segundo años suelen quedar muy marcados negativamente por las “distancias” en rendimiento.
Los número hablan por si solos
Hay veces en que los números hablan por sí solos y no hacen otra cosa que certificar lo que dicen las palabras. Y este es un buen ejemplo. Dividiendo por “eras” según normativas este siglo XXI de Fórmula 1 podemos ver, primeramente, de forma notoria, cómo en los primeros años de cada época las distancias eran más grandes y se iban acortando según transcurrían las temporadas hasta el nuevo cambio. También queda notoriamente bien reflejado cómo la diversidad de ganadores y de equipos que hacían podio eran menores también al principio de cada una de las épocas. Por poner un ejemplo, en 2014, primer año de la “era híbrida” ganaron 3 pilotos y 2 equipos distintos, mientras que en 2021, último año antes de la entrada de uno de esos cambios que abre una nueva era, como en este caso fue el “efecto suelo”, ganaron 6 pilotos y 4 equipos diferentes. Y las diferencias son más palpables cuando uno escruta los “gaps” tanto en qualy como en carrera. Todos los equipos se acercan más unos a otros, todo está más apretado, más emocionante. Algo que pudimos ver claramente en esta última temporada.
Queda patente por tanto un patrón claro establecido en la Fórmula 1 en lo que va de siglo. Una tendencia que veremos si también se mantiene con el cambio normativo para este nuevo año 2026, si todo es en aras de una Fórmula 1 dinámica y que continúe su evolución, además de en tecnología, en emoción e igualdad, será bienvenido. Quizá haya notables diferencias en el primer año o, quizá no tantas, eso no lo sabremos hasta que se apaguen las luces en Australia y todo de comienzo… O más bien ni eso, hasta que no llevemos varias carreras en el año no se verá probablemente la tendencia. Pero en definitiva, si todo es para que la competición siga mejorando, merecerá la pena.








