El Atlético de Madrid cerró, no sin sufrir, el pase a semifinales de Champions League casi una década después
El Atlético de Madrid sufrió… Vaya si sufrió ayer para pasar a las deseadas semifinales de Champions League. Sin lugar a dudas, son los “sufridores” del fútbol español y también parece que del europeo. Casi una década sin llegar a situarse entre los cuatro mejores equipos del continente pero de nuevo están ahí, y con hambre de una Champions que quizá merecen desde hace ya muchos años.
La eliminatoria, y más concretamente el partido de vuelta de cuartos de final fue todo un reflejo de lo que está siendo esta temporada para el Atlético de Madrid y, incluso podríamos decir que fue un espejo de lo que es el equipo colchonero… Una montaña rusa de emociones, de momentos buenos, de euforia y de momentos malos y de mucho sufrir.
Se sabía que el partido no sería fácil, eran cuartos de final de Champions y enfrente estaba el Barcelona, un Barcelona además que tiene una de esas generaciones de jugadores llamadas a marcar época, y con un Flick en el banquillo que sabe cómo guiar cualquier transatlántico con soltura.
La peor pesadilla se hizo realidad mucho antes del final del primer tiempo
Cariacontecidos se encontraban espectadores y jugadores rojiblancos en el Metropolitano cuando el Barça, en veinticinco minutos de partido ya había igualado la eliminatoria con goles de Lamine Yamal y Ferrán Torres, acompañados de una primera media hora de juego de auténtica tormenta eléctrica futbolística. Si en algún mal sueño atlético se podía entrever que el Barça empatara la eliminatoria a lo largo del encuentro, quizá ni la peor pesadilla lo esperaba en menos de media hora.
Pero cuando peor pintaban las cosas llegó una jugada “made in Atlético” y que es puro veneno para el Barça de Flick, un contragolpe rápido, a mil por hora ante una zaga culé siempre adelantada y… Este año, débil, lenta y añorando a un Iñigo Martínez que era clave el pasado año. La jugada en cuestión acabó en gol de Lookman y el 1-2 balanceaba un barco que escoraba seriamente.
Un Atlético de Madrid excesivamente especulativo y cauteloso en la segunda parte que jugaba con el crono se dio de bruces con, cosas del fútbol, una roja para el Barça al igual que en el partido de ida, de nuevo por falta del último defensor. El fútbol tiene estos caprichos. A partir de ahí… Y sin dejar de sufrir pero con todo mucho más bajo control, la pesadilla tornó a sueño y la clasificación fue realidad.
Una temporada criticada que puede acabar siendo gloriosa
Glorioso como también le dicen al Atlético de Madrid puede acabar siendo su año. Tras medio mes de infarto con los duelos ante el Barça, especialmente la eliminatoria de Champions. Los del Cholo Simeone están en semifinales de Champions League y en la Final de Copa del Rey ante la Real Sociedad que se disputará este fin de semana.
El conjunto colchonero llegará a la Final de Copa físicamente quizá mermado tras la exigente vuelta de semis de Champions, pero con la moral por las nubes e hipermotivado con el “pase” de ronda en la máxima competición europea, algo que espoleará a un equipo que tiene en su actitud y el componente psicológico siempre dos de sus factores clave.
Ganar la Copa pondría el “doble check” al año con la consecución de uno de los títulos y, a su vez, quitaría presión e impulsaría aún más al Atlético de Madrid a lograr el histórico objetivo de la Champions League. El cielo es el techo para un equipo que ha dejado en la lona a todo un Barça en cuartos de final de Champions. ¿Será este el año en el que Simeone culmine con la Champions su leyenda en el Atlético de Madrid?








