El telón cayó antes de lo esperado para unos Dallas Mavericks que, lejos de pelear por la postemporada, se quedaron sin opciones matemáticas tras una dolorosa derrota en tiempo extra por 137-131 frente a los Golden State Warriors en el American Airlines Center.
La caída del lunes no solo confirmó su eliminación, sino que simbolizó una temporada marcada por el desgaste, la inconsistencia y decisiones que hoy pesan más que nunca.

Por qué Dallas Mavericks quedó eliminado
La duodécima derrota consecutiva en casa, la peor racha en 32 años, terminó siendo el golpe definitivo. Con marca de 23-48, Dallas Mavericks quedó fuera incluso de la pelea por el play-in, firmando su segunda campaña consecutiva sin Playoffs, luego de que el año pasado al menos lograron competir en esa instancia previa.
El diagnóstico no sorprende: irregularidad, fragilidad defensiva y un rendimiento local alarmante fueron constantes a lo largo del curso.
Sin embargo, el punto de inflexión llegó en 2025, cuando la franquicia decidió traspasar a Luka Dončić a Los Angeles Lakers, una movida que marcó el inicio de una caída progresiva que hoy tiene consecuencias evidentes.

“Hay que empezar a enfocarnos en lo bueno”, reflexionó el entrenador Jason Kidd (vía ESPN), intentando rescatar optimismo en medio del colapso. “Esto es algo que los jóvenes deben entender: no puede llover siempre. Hay que mantenerse fuertes y pensar en que podemos darle la vuelta”.
El entrenador, además, apeló a su experiencia en la liga: “He visto esto antes. Todo pasa por trabajar para mejorar”.

Cómo ven el futuro con Cooper Flagg
Y es precisamente en ese futuro donde Dallas ha decidido refugiarse. Mucho antes de esta eliminación, la franquicia ya había comenzado a girar su enfoque hacia el desarrollo de su joven estrella, Cooper Flagg, seleccionado como el número uno global en el último Draft.
El alero dejó claro por qué es la gran esperanza de la organización, firmando una actuación brillante con 32 puntos y 9 asistencias ante los Warriors. A pesar de la derrota, su discurso reflejó madurez: “Todo es experiencia en el mejor baloncesto del mundo. Pudimos ser más consistentes; yo también puedo lanzar y defender mejor. Se trata de aprender para que el futuro sea mejor”.
Con 10 partidos restantes en el calendario, la prioridad de los Dallas Mavericks será clara: darle minutos y protagonismo a Flagg, evaluar a los jóvenes talentos y comenzar a estructurar su estrategia de cara al próximo Draft.

La meta es evitar que este tropiezo se convierta en el inicio de una reconstrucción prolongada.
Porque, aunque el presente es oscuro, la historia reciente de la franquicia demuestra que saben competir. Entre 2001 y 2012, Dallas fue un equipo habitual en Playoffs, disputando incluso dos Finales de la NBA y conquistando el título en 2011.
Más cerca en el tiempo, alcanzaron las Finales de Conferencia en 2022 y las Finales de la NBA en 2024, lo que hace aún más abrupta la caída actual.
Hoy, los Dallas Mavericks están fuera de combate. Pero en medio de la decepción, emerge una certeza: el proyecto ya no mira al presente, sino a un futuro que gira en torno a un nombre propio. Cooper Flagg.
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