El baloncesto mundial amaneció de luto. En la madrugada de este martes 5 de mayo, falleció José “Piculín” Ortiz, considerado el mejor jugador en la historia de Puerto Rico, a los 62 años, tras una prolongada batalla de más de dos años contra el cáncer colorrectal, según confirmó la Federación de Baloncesto de Puerto Rico.
Hoy Puerto Rico pierde más que un atleta. Pierde una leyenda.
— FBPUR 🏀🇵🇷 (@fbpur) May 5, 2026
Gracias por tantas alegrías y por representar nuestra bandera con orgullo.
Descansa en paz, José “Piculín” Ortiz Rijos. 🕊️ Nuestro “Concord”.
Tu legado vivirá en cada cancha y en cada generación que inspiraste. 🇵🇷🏀 pic.twitter.com/GLTt2W79BC
La partida del legendario pívot boricua marca el cierre de una trayectoria monumental que trascendió generaciones. Durante 24 años de carrera profesional, Ortiz no solo dejó huella en cada cancha que pisó, sino que se convirtió en el rostro indiscutido de la Selección de Puerto Rico, a la que representó durante más de dos décadas, entre 1983 y 2004.
Su legado fue reconocido a nivel global con su ingreso al Salón de la Fama de la FIBA, consolidando su estatus como uno de los grandes del deporte.
El impacto internacional de Piculín
El impacto de Piculín en el escenario internacional fue tan extenso como brillante. Defendió los colores de su país en cuatro Juegos Olímpicos (Seúl 1988, Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Atenas 2004) y participó en cinco Mundiales (España 1986, Argentina 1990, Canadá 1994, Grecia 1998 y Estados Unidos 2002).

Su consistencia y liderazgo lo convirtieron en una figura imprescindible en cada competencia.
En el ámbito continental, su dominio también fue evidente. Ortiz brilló en los Torneos de las Américas, donde ostenta el récord histórico de 9 participaciones (1984, 1988, 1992, 1993, 1995, 1997, 1999, 2001 y 2003).
Además, fue pieza clave en la consagración de Puerto Rico en el Preolímpico de 1995, y durante años mantuvo el récord de máximo anotador, marca que fue superada recién en 2015.
De Cayey pa’l mundo
Nacido en Aibonito en 1963 y criado en Cayey, Ortiz llevó su talento a las grandes ligas. En 1987, fue seleccionado en el puesto 15 del draft de la NBA por los Utah Jazz, franquicia con la que jugó durante dos temporadas (1988-1989 y 1989-1990), marcando un hito para el baloncesto de su país.

Su carrera internacional también tuvo capítulos destacados en Europa. En España, dejó su sello en dos etapas: primero con el CAI Zaragoza, antes de su salto a la NBA, y luego en equipos de élite como Real Madrid, Barcelona, Andorra y Unicaja Málaga.
Con el conjunto azulgrana, conquistó la Copa del Rey y alcanzó el subcampeonato de la Copa de Europa, como recuerda ESPN.

En Grecia, su talento continuó brillando con clubes como Gymastikos Larissas, Iraklis Creta y Aris Tesalónica, equipo con el que logró levantar la Copa Korac, sumando otro título a su destacada carrera.
En sus últimos días, el histórico jugador permaneció internado en el Hospital Ashford, en San Juan, desde el 1 de mayo, acompañado en todo momento por su esposa, Sylvia Ríos, su hija Neira, y sus seres queridos, quienes estuvieron a su lado hasta el final.
Se va una gloria irrepetible, pero su legado seguirá vivo en cada cancha, en cada joven que sueñe con el baloncesto y en la memoria colectiva de un país que siempre lo considerará su mayor referente.

También te puede interesar: Knicks derrotaron con autoridad a los 76ers en el primer duelo de la serie






