Los Denver Nuggets no lograron cerrar una noche de grandes cifras individuales y terminaron cayendo 117-108 ante los Minnesota Timberwolves en el Ball Arena, en un duelo donde la producción estadística de sus figuras no alcanzó para frenar una sólida actuación colectiva de Minnesota.

Minnesota vuelve a amargar a Jokic y Murray
A pesar de la derrota, Nikola Jokic (35 PTS / 13 REB / 9 AST) volvió a dejar números espectaculares casi rozando el triple-doble, dominando en la pintura y anotando con eficiencia. Por su parte, Jamal Murray (25 PTS) siguió siendo agresivo y efectivo desde el perímetro, liderando el ataque de Denver junto al serbio.
Sin embargo, el baloncesto se decide también por el trabajo colectivo, y ahí Minnesota marcó la diferencia. Los Timberwolves construyeron su triunfo con una múltiple producción de jugadores en dobles dígitos, repartiendo el balón, ejecutando en transición y castigando cada momento en que Denver perdió fluidez.

Anthony Edwards (21 PTS) encabezó el ataque visitante con su velocidad y determinación, mientras que Jaden McDaniels (20 PTS) sumó amenazas desde el perímetro y Bones Hyland (18 PTS) aportó energía y puntos claves desde la banca. Además, Rudy Gobert fue dominante bajo los tableros con 15 rebotes, controlando los balones largos y dando segunda oportunidad en cada jugada.
A lo largo de la noche, Minnesota supo responder a cada intento de remontada de los Nuggets, manteniendo el control en el ritmo del juego y cerrando con mayor cohesión en los instantes decisivos del último cuarto.

Denver, por su parte, tuvo momentos de buen juego ofensivo gracias a sus estrellas, pero las pérdidas de balón y la falta de un aporte más equilibrado desde la rotación terminaron golpeando su opción de victoria.
La derrota deja a los Nuggets con la sensación de que incluso actuaciones destacadas de sus figuras necesitan un acompañamiento más sólido si quieren sostenerse en la siempre exigente pelea de la Conferencia Oeste






