Lo que comenzó como una jugada maestra con la adquisición de Luka Doncic ha ido transformándose en una preocupante sucesión de decisiones fallidas para Los Ángeles Lakers en la agencia libre.
El equipo angelino sorprendió al mundo con un traspaso bomba, pero tras perder a su anterior pívot titular, Anthony Davis, en esa misma operación, el panorama se volvió confuso.
Con Doncic como nueva cara de la franquicia, el siguiente paso lógico parecía claro: sumar a un pívot dinámico, ideal para potenciar el juego del esloveno en el pick-and-roll.
Todo empezó con el caso Mark Williams
En ese sentido, el plan de los Lakers parecía encaminarse correctamente cuando alcanzaron un acuerdo preliminar para incorporar a un pívot joven y explosivo. Sin embargo, todo se desmoronó rápidamente.
El fichaje de Mark Williams fue cancelado tras no superar un examen físico, y de pronto, el equipo quedó atrapado con los mismos jugadores que ya estaban en la plantilla.

Jaxson Hayes, quien fue titular en cuatro partidos de Playoffs, nunca gozó de plena confianza del nuevo entrenador, JJ Redick: apenas disputó 10 minutos en total antes de ser enviado al banco, mientras Redick optaba por una alineación pequeña durante los 48 minutos de la derrota que selló el fin de la temporada laker.
Tras esa eliminación, el mensaje era claro: había que reforzar el centro de la cancha. Pero mientras la agencia libre avanzaba con ritmo frenético, los Lakers veían cómo sus principales objetivos firmaban con otros equipos.
En medio de ese vacío, apareció una opción inesperada: Deandre Ayton, disponible sorpresivamente tras un acuerdo de rescisión con los Portland Trail Blazers.
La llegada de Deandre Ayton a Lakers
La llegada de Ayton, sin embargo, está lejos de disipar las dudas. Como explica ESPN en un informe, no se perfila como una solución efectiva a corto plazo para un equipo que aspira al campeonato, ni parece la pareja ideal para Doncic pensando a futuro.
Primera selección del Draft 2018, elegido dos posiciones antes que Doncic, Ayton es un jugador que ni protege el aro ni estira la cancha, y cuyo nivel máximo se remonta a cinco años atrás. Aunque sus estadísticas tradicionales lucen consistentes, las estadísticas avanzadas lo ubican como un jugador por debajo del promedio.

Tampoco su contrato ayuda a calmar las aguas. Ayton firmó por dos años, con una opción de jugador. Si logra un buen desempeño en su primer año, podría salir al mercado nuevamente, dejando a los Lakers con las manos vacías. Si no convence a Redick, se quedará y con un salario que pesará en una segunda temporada.
Lakers busca mantener contentos a LeBron y Doncic
Todo esto sucede mientras los Lakers intentan, sin mucho éxito, mantener en calma a LeBron James y persuadir a Doncic de firmar una extensión de contrato a largo plazo este verano. La realidad es que no hay mucho en la plantilla que lo motive a comprometerse por más tiempo.
El equipo tiene una rotación desequilibrada, repleta de ala-pívots como Rui Hachimura, Maxi Kleber, Jarred Vanderbilt y el propio James, pero sin un pívot confiable. Y fuera de Ayton, el único movimiento significativo fue sustituir a Dorian Finney-Smith por Jake LaRavia.

Lo que debería haber sido un verano para construir alrededor de su nueva estrella, hoy se ve como una secuencia de oportunidades perdidas. Y por ahora, Los Ángeles Lakers son uno de los equipos que más dudas deja en esta agencia libre.
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