
Oklahoma – Los Lakers mostraron una versión mucho más competitiva en el segundo juego de la serie, pero la mejoría no fue suficiente para frenar a un Oklahoma City Thunder que volvió a imponer condiciones en el cierre del partido. Con un Austin Reaves encendido y líder ofensivo con 31 puntos, el conjunto angelino logró mantenerse en pelea durante gran parte del encuentro; sin embargo, nuevamente quedó en deuda en el último cuarto, donde el Thunder elevó la intensidad y encontró en Shai Gilgeous-Alexander —considerado por muchos el jugador más clutch de la temporada— al hombre encargado de sentenciar el duelo (Fotos por Claudio Ropain para Hispanic Sports Media)

A pesar de la victoria de Oklahoma, Shai Gilgeous-Alexander no tuvo una de sus actuaciones más dominantes de la postemporada. Los Lakers lograron incomodarlo desde los primeros minutos y lo metieron en problemas de faltas, situación que limitó considerablemente su presencia en la duela. El base canadiense disputó únicamente 28 minutos y finalizó el encuentro con 22 puntos, dos rebotes y dos asistencias, números discretos para un jugador que ha sido determinante durante toda la temporada.

Quien sí apareció para los Lakers fue Austin Reaves. El escolta había sido uno de los jugadores más criticados por la afición angelina tras un discreto primer partido, en el que se le vio fuera de ritmo y con poca influencia ofensiva. Sin embargo, en esta ocasión logró reivindicarse con una actuación sobresaliente, firmando 31 puntos en 38 minutos sobre la cancha. Su aporte fue fundamental para que el conjunto angelino se mantuviera competitivo durante gran parte del encuentro y pudiera responder por momentos al intenso ritmo impuesto por Oklahoma.

Y como ya es costumbre, LeBron James volvió a firmar una sólida actuación con 23 puntos, nueve de ellos anotados en el último cuarto, cuando los Lakers intentaban mantenerse con vida en el encuentro. El veterano lideró varios intentos de reacción del conjunto angelino, aunque durante distintos pasajes del partido se le vio visiblemente molesto con el criterio arbitral y la manera en la que fue manejado el encuentro, especialmente en jugadas de contacto dentro de la pintura.

Ahora, Lakers y Oklahoma volverán a enfrentarse este sábado en suelo angelino, en un duelo que podría marcar el rumbo definitivo de la serie. Para el Thunder, una victoria significaría colocar la eliminatoria 3-0, un escenario prácticamente lapidario y que los dejaría a solo un triunfo de avanzar a las Finales de la Conferencia Oeste. Del otro lado, los Lakers saben que el Juego 3 representa una oportunidad clave para reaccionar y reducir la presión, ya que conseguir el triunfo no solo recortaría distancias en la serie, sino que también evitaría caer en una desventaja históricamente muy difícil de remontar en playoffs.







