En una noche que quedará grabada en la memoria de los aficionados de los Raptors, Brandon Ingram explotó como nunca antes y guió al equipo a una contundente victoria 110-99 ante los Cavaliers, este lunes por la noche en el Scotiabank Arena.
Ingram se despachó con 37 puntos —su máxima cantidad de la temporada— con una impresionante segunda mitad, en la que anotó 15 unidades solo en el tercer cuarto. Su puntería fue clave: acertó 15 de 30 lanzamientos de campo, incluidos 5 de 11 en triples. Complementaron su actuación 7 rebotes y 2 asistencias, dejando claro que no solo fue una noche de tormenta ofensiva, sino una muestra de liderazgo integral.
La última vez que había anotado más de 30 fue hace un año, el 16 de noviembre de 2024 contra Atlanta, cuando anotó 32.

Pero Ingram no estuvo solo. Scottie Barnes aportó un sólido doble-doble con 18 puntos y 11 rebotes, mientras que Sandro Mamukelashvili añadió 12 puntos e Immanuel Quickley sumó 11 desde la banca. El colectivo lució compacto, con porcentaje de campo cercano al 49%, buena defensa y un cierre con oficio que no permitió reacción de Cleveland.
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Del otro lado, los Cavaliers intentaron pelear con lo poco que les quedó: Donovan Mitchell terminó con 17 puntos, pero su noche fue discreta (6 de 20 en tiros), y otros jugadores como Evan Mobley o Jaylon Tyson colaboraron, sin embargo no bastó para detener a Toronto.
Con este triunfo, los Raptors encadenan ocho victorias consecutivas y se consolidan como uno de los equipos más en forma del Este. Además, barren la serie ante Cleveland por primera vez desde la temporada 2019-20.
La noche de lunes no solo sirvió para encaminar una racha triunfal: demostró que Ingram, lejos de ser un complemento, puede erigirse como figura decisiva. Si mantiene este nivel, Toronto no solo sueña con playoffs: empieza a imponer respeto.






