En uno de sus últimos amistosos antes del Mundial que coorganizará, la selección masculina de Canadá empató 2-2 ante Islandia, un resultado que dejó sensaciones mixtas para el técnico Jesse Marsch. El equipo canadiense mostró dos caras muy distintas: un primer tiempo lleno de errores defensivos y una reacción en la segunda mitad impulsada por los dos goles de Jonathan David desde el punto penal.
Canadá comenzó con dificultades, especialmente en la zaga. Las ausencias por lesión y la suspensión de Ismaël Koné obligaron a Marsch a alinear una defensa poco habitual, con Joel Waterman y Kamal Miller como centrales. Esa fragilidad quedó expuesta temprano, cuando en el minuto nueve Miller falló un pase hacia atrás que permitió a Orri Óskarsson abrir el marcador con facilidad.
Islandia, que no logró clasificar al Mundial, aprovechó el momento y volvió a golpear en el minuto 21. Una jugada directa por el centro dejó mal parada a la defensa canadiense y Óskarsson anotó su segundo tanto. La frustración fue evidente tanto en los jugadores como en los más de 26.000 aficionados presentes, que soportaban temperaturas frías en el estadio.

Marsch señaló que el problema no fue solo el error técnico, sino la mentalidad. “Queremos cometer errores jugando hacia adelante, no hacia atrás”, explicó. En el descanso, el entrenador buscó ajustar el ritmo ofensivo y realizó cambios que terminaron siendo decisivos.
La reacción llegó rápidamente. Tras una falta sobre Tajon Buchanan dentro del área, Jonathan David convirtió el primer penal con tranquilidad. Entre los cambios destacó el ingreso de Marcelo Flores, quien debutó con la selección absoluta y aportó dinamismo en ataque. “Intento mostrar quién soy y por qué merezco estar aquí”, dijo el mediocampista tras el partido.
Nueve minutos después, Canadá volvió a encontrar la igualdad cuando Daniel Jebbison fue derribado en el área en una acción muy similar. David repitió desde los once pasos y firmó el 2-2. En ese momento, el impulso parecía inclinar el encuentro a favor del conjunto local.
Sin embargo, la remontada quedó incompleta cuando Tajon Buchanan fue expulsado en el minuto 81 tras lanzar un codazo innecesario. La tarjeta roja, la tercera de Canadá en tres partidos, volvió a evidenciar problemas de disciplina. Para Marsch, estos errores mentales son tan preocupantes como los defensivos, especialmente a pocas semanas del Mundial.
Más allá del resultado, el partido también sirvió como ensayo del escenario. Las nuevas gradas del BMO Field aumentan la capacidad y generan un ambiente más cerrado e intenso. Aunque algunos sectores permanecieron vacíos, se espera que el estadio esté completamente lleno en junio.
Canadá aún tendrá oportunidades para ajustar detalles antes del debut mundialista, pero el empate dejó claro que el margen de error es cada vez menor.






