Victoria de un Atlético de Madrid que vio como Pablo Barrios volvía a caer lesionado
No hay victoria sin sufrimiento, ese parece ser el leitmotiv del Atlético de Madrid y es que ayer, con esa situación de Liga en la que no se juega nada y tiene la clasificación de Champions League, afrontaba otro incómodo partido por lo que viene, ni más ni menos que semis de Champions. Lo hacia además recién llegado del duro revés tras perder la Copa del Rey ante la Real Sociedad. Era el título que parecía más factible y murieron en la orilla.
Apesadumbrados en los primeros compases debido a la derrota en la Copa del Rey comenzaron los del Cholo el choque frente a un Athletic de Bilbao que se haya en sprint por puestos europeos. Buena muestra fue el remate de Guruzeta tras un error defensivo casi nada más empezar que Oblak acertó a salvar. Indolencia en los primeros minutos que ya pagaron en la final de Copa del Rey. La primera mita fue una dormidera atlética donde los locales andaban despistados y sólo Marcos Llorente, Pubill y Barrios parecían metidos en el partido. Los bilbaínos lo aprovechaban basando su ataque en contras rápidas, pero los hermanos Williams no estuvieron nada acertados durante el partido.
La inoperancia de Lenglet ayer se puso de manifiesto en el 0-1 para el Athletic, balón en vuelo y la fragilidad de los colchoneros junto con los errores del francés, ya sospechoso habitual, se alinearon para que Paredes a los poco más de veinte minutos inaugurara el marcador para los visitantes.
Reactivación Cholista tras el descanso
El Cholo Simeone debió de cantarle las cuarenta a los suyos en el vestuario y hacer una llamada al espíritu rojiblanco porque en la segunda mitad los colchoneros salieron al verde con otro lustre de juego y sobre todo, otra actitud. Mucho más enchufados, combinativos y con una mayor movilidad. Sorloth se empezó a entonar, el gigante noruego va por rachas, en la temporada e incluso a veces en el mismo partido. Así le pasó ayer y es que en la segunda parte fue un dolor de cabeza para los zagueros bilbaínos. Peleón, rematador y goleador ya que suyos serían dos tantos.
Pero el empate fue obra de la leyenda Griezmann que parece decidido a hacer un precioso canto del cisne en su adiós rojiblanco, apuntando a semis de Champions y cuajando una temporada sensacional pese a su rol de jugador que entra desde el banquillo. Ayer consiguió el empate rojiblanco en el 49´de partido tras un rechace.
Los ánimos se apaciguaron en el Metropolitano con el empate y los locales continuaron su inercia al alza, tanto que pocos minutos después llegaría el gol que les adelantaría en el marcador. Obra de Sorloth que sigue cuajando un año sensacional, contra llevada por Barrios al mando de las operaciones y culminada por Sorloth en perfecta asociación con Álex Baena. Pero antes de la hora de partido, quizá cuando estaba programado el cambio de Pablo Barrios, el madrileño echaba el balón fuera y se iba al césped lesionado. Varapalo para el madrileño que lleva ya tres lesiones en dos meses y amenaza su presencia en semis de Champions con el Atlético de Madrid, no así el Mundial con España, donde si está bien irá casi seguro pues ha sido sin duda uno de los mejores del club rojiblanco este año.
El templo atlético se quedó frio con la lesión de Barrios. Ya en el despuesto llegaría el segundo del gigante noruego de nuevo en una contra en la que marchó cabalgando solo medio campo para batir sin piedad a Unai Simón. Ya todo hecho y llegaría un 3-2 inesperado de nuevo en un balón aéreo que la defensa rojiblanca volvió a ser incapaz de defender con eficacia. Guruceta, que está en forma en este último tercio de Liga sería el encargado de firmar ese 3-2 final.
Victoria que impulsa anímicamente al Atlético de Madrid pero con la dura baja de un Pablo Barrios muy fundamental en el rendimiento de los rojiblancos. El Metropolitano ya espera al Arsenal en esta semana que empieza de semifinales de Champions League.







