La ofensiva de los Marlins finalmente encontró respuestas cuando más lo necesitaban.
Después de dos juegos en esta serie ante Cincinnati marcados por la falta de producción (con largos innings sin carreras y escasez de hits) Miami logró ver la luz al final del túnel. Los ajustes en el plato comenzaron a rendir frutos, y el cambio fue evidente desde temprano, evitando repetir la historia del encuentro anterior.
El arranque, sin embargo, no fue ideal. Un comienzo lento acompañado de un error permitió que los Reds tomaran la delantera en el primer inning, aprovechando los primeros turnos al bate. Pero a diferencia de juegos anteriores, la reacción de Miami no tardó en llegar.
La ofensiva de los Marlins vuelve a la vida
La ofensiva, que había estado completamente apagada en la serie, despertó de inmediato. Agustín Ramírez dejó atrás su slump con un doble oportuno que impulsó una carrera en ese mismo primer inning, marcando el tono de lo que sería una noche distinta para los bates de los Marlins. A su vez, Hicks continuó mostrando la consistencia que ha mantenido desde el Opening Day, aportando estabilidad a la alineación.
Griffin Conine conecta su primer cuadrangular del 2026
El verdadero golpe llegó en el tercer inning, cuando Griffin Conine conectó su primer cuadrangular de la temporada, ampliando la ventaja y reforzando la confianza de un equipo que comenzaba a sentirse más cómodo sobre el terreno. Con una ofensiva más fluida y un trabajo defensivo sólido, los Marlins lograron colocarse arriba 6-2, tomando control del juego.
Sin embargo, Cincinnati no desapareció del mapa. En el quinto inning, y mientras Eury Pérez mostraba una mejor versión respecto a su salida anterior ante los Yankees, Sam Steward castigó con un cuadrangular que impulsó una carrera, acercando a los Reds 6-4 y metiéndolos nuevamente en la pelea.

Connor Norby no se queda atrás
Aun así, Miami no bajó el ritmo. En el séptimo inning, Connor Norby se sumó a la fiesta ofensiva con su primer jonrón de la temporada, agregando una pieza más a una noche en la que los Marlins, finalmente, encontraron respuestas con el bate.
“Tenemos un gran line-up, que con buenos turnos al bate al principio puede marcar la pauta del juego.” – Connor Norby.
Más allá del resultado final de 7-4, este juego representó un punto de inflexión para la ofensiva de Miami, que logró sacudirse la presión acumulada en la serie y demostrar que, con los ajustes correctos, puede volver a ser un factor determinante.






